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La estafa climática de la estación de esquí que se quedó sin nieve

La estación de esquí fue cerrada en 2007 escudándose en el cambio climático. La noticia fue utilizada por los grupos ecologistas, que le dieron máxima difusión, pero era todo mentira. En Abondance sigue nevando y se cerró porque el alcalde no tenía dinero para renovar las instalaciones.  

Fernando Díaz Villanueva
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La estación de esquí fue cerrada en 2007 escudándose en el cambio climático. La noticia fue utilizada por los grupos ecologistas, que le dieron máxima difusión, pero era todo mentira. En Abondance sigue nevando y se cerró porque el alcalde no tenía dinero para renovar las instalaciones.  
Abondance | Foto: Oficina de Turismo de Abondance

Los poco más de mil habitantes de Abondance, un pueblecito alpino de la Alta Saboya, muy cerca de la frontera con Suiza, nunca imaginaron que su pueblo iba a ser el protagonista de una de las historias más chuscas de la crónica de los deportes de invierno. Hace sólo dos años el nombre de Abondance saltó a las portadas de los periódicos de medio mundo como el primero que sufría los rigores del cambio climático. El New York Times remarcaba que era la primera estación en cerrar pero "no será la última". El Times de Londres anunciaba que Abondance era la primera víctima del cambio climático en los Alpes. El rotativo italiano La Repubblica titulaba sentencioso: "Adiós para siempre al esquí, cierra el pueblo de la nieve". La estación de esquí de Abondance cerraba después de 43 años de actividad porque, según el alcalde, “ya no nieva como antes”. Ahora vuelve a ser de actualidad, pero a diferencia de entonces, casi nadie informa de la reapertura de la estación y de que la clausura fue una maniobra del alcalde para encubrir su mala gestión municipal.

En 2007 el alcalde del municipio saboyano de Abondance echó el cierre a la estación de esquí local arguyendo que, por culpa del cambio climático, era imposible la práctica del esquí y de otros deportes de invierno que necesitan del blanco elemento. La decisión del entonces alcalde, Serge Cettour-Meunier, fue un varapalo para el pueblo, que vive del turismo y que tenía en la estación de esquí uno de sus principales atractivos para la temporada invernal.

La estación, llamada L’Essert, formaba parte de Les portes du soleil, uno de los dominios esquiables más grandes de los Alpes, y proporcionaba al pueblo una afluencia sostenida de visitantes durante todo el invierno. Abondance, famosa por el esquí, por el queso local, que cuenta desde 1990 con denominación de origen, y por una abadía del siglo XIII, ha visto como el número de turistas ha descendido de un modo alarmante. En sólo dos temporadas el turismo se ha desplomado un 30%. Y no sólo entre los visitantes ocasionales, muchos habituales han vendido sus apartamentos en el pueblo para trasladarse a otras localidades del valle donde se puede esquiar en invierno.

La debacle turística fue la puntilla para el alcalde. En 2008 una agrupación de vecinos del pueblo liderados por el medallista olímpico Didier Bouvet, que posee una tienda en el pueblo, presentó una candidatura alternativa que se hizo con la victoria en las elecciones municipales. Con Cettour-Meunier fuera de la alcaldía ha terminado sabiéndose todo. La causa del cierre no fue ni el cambio climático ni la falta de nieve, sino algo mucho más prosaico e inconfesable: la falta de dinero para mantener las instalaciones. Para la temporada 2007-2008 el ayuntamiento, titular de la estación, debía emprender una serie de reformas en las pistas y los remontes que no podía atender por falta de fondos.

Manifestación en Abondance para la reapertura de la estación de esquí | Foto: Association Abondance DemainEl alcalde, temeroso de que reconocer ante el pueblo el agujero municipal le pasase factura política, se inventó la excusa del cambio climático aprovechando que las últimas temporadas no habían sido muy generosas con la nieve. Y entonces saltó la noticia. La NBC informaba que "una ciudad alpina no puede con el calor" insistiendo en que Abondance era la primera estación alpina en cerrar por culpa del calentamiento global. El movimiento ecologista se apuntó rapidamente al suceso barriendo para casa. Los medioambientalistas han utilizado desde entonces con profusión en ejemplo de Abondance para ilustrar sus profecías sobre el fin de la nieve en los Alpes o los Pirineos. Stop Global Warming hablaba de una amenaza real para las estaciones de invierno de los Alpes y The Environmentalist recordaba a sus lectores que ahora se veían las consecuencias del calentamiento, y que los herederos de una generación de derrochadores de petroleo podrían reflexionar sobre el calentamiento causado por sus padres.

Pero como todo embuste, el de la falta de nieve en la Alta Saboya ha tenido las patas muy cortas. El nuevo alcalde, Paul Girard-Despraulex, según tomó posesión del cargo emprendió la búsqueda de inversores que se hiciesen cargo de la reapertura de la estación y que estuviesen dispuestos a correr con los gastos de reforma. Al final, tan sólo un año después, una consultora norteamericana especializada en deportes de invierno, se ha hecho cargo de la estación y ha anunciado su puesta en marcha este mismo invierno.

Como era previsible la noticia de la reapertura no ha tenido apenas repercusión mediática más allá de la prensa regional y los medios especializados en deportes de invierno. El mito de la primera estación de esquí cerrada a causa del cambio climático acaba de derrumbarse, lo que toca ahora es que la noticia pase lo más desapercibida posible. El hecho es que el planeta tal vez se esté calentando, pero no lo suficiente como para impedir el esquí en los Alpes. Al menos por ahora.

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