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Salgado sin tacones, el inocente Antonio Gala y 'Los miserables' de Disney

Las tradiciones ya no son lo que eran y el Día de los Inocentes casi pasa desapercibido sin noticias de broma.

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Artur Mas y su gobierno son de lo poco verdaderamente noticioso que nos ofrece este Día de los Inocentes en el que parece que buena parte de la prensa ha olvidado la vieja costumbre de las inocentadas, quizá porque hoy en día ya resulta casi imposible distinguir la noticia bufa de la cierta no el 28 de diciembre sino los otros 362 días con periódicos del año.

Paradójicamente el único que lleva la tradicional inocentada a portada es un recién llegado, La Gaceta de Intereconomía que nos propone un tándem Bono–De la Vega para asaltar la cúpula del PSOE, lo que no sería tan raro, pero redacta la noticia en un estilo inequívocamente guasón, especialmente con una presuntas declaraciones de una supuesta amiga de la ex vicepresidenta con la que "suele quedar para jugar al bridge junto a la chimenea" y que habla de la desazón de De la Vega por el "mermado impacto" de sus modelitos: "Ya no sale en los papeles así se calce un traje de látex para ir a comprar el pan".

En El Mundo suena a inocentada, aunque nos tememos que no lo es, la Canela fina de Luis María Anson, dedicada a Antonio Basagoiti y en la que lo sitúa como "el futuro del PP", quién lo diría. "El prestigio del joven líder vasco se multiplica día a día", dice, asegurando que es "valiente pero cauteloso, audaz pero moderado"... por momentos parece un anuncio de perfumes.

Gala es el más inocente de todos, en su cada día más inexplicable Tronera apuesta (y también parece que lo dice en serio) por una especie de vuelta a la naturaleza y la inocencia, algo así como si se le hubiese atragantado el último visionado de Avatar: "Abandonémonos a los elementales litigios de la Naturaleza, a sus inocentes y perennes reencarnaciones. Somos parte de ella: la peor probablemente", nos dice antes de recordar que "en la Arcadia feliz nos fue mejor: cuando todo era de todos, y la Naturaleza [otra vez con mayúscula] no era disputada sino madre". La verdad, no sé ustedes, pero yo no acabo de ver al autor de La pasión turca dando brincos por Atapuerca con bastón y todo.

En el mismo periódico de Unidad Editorial su apartado de rumorología "Nos cuentan que..." habla de un sorprendente paseo de Rubalcaba y Salgado por el centro de Madrid en el que los dos vicepresidentes ni siquiera llevaban escolta y estaban tan relajados y absortos que ni se daban cuenta de las miradas de los curiosos. Lo más noticioso, que la responsable de Economía no llevaba "sus habituales taconazos" y la gente se sorprendía: "¡Qué bajita!". ¿Será una lectura política?

¿Más inocentadas falsas? Pues también tiene ese aire el artículo de Luis Cobos (sí, aquel de los refritos de zarzuela y chunda chunda) en la que muestra una indignación bíblica por el rechazo a la Ley Sinde. Tan grande es el cabreo que nos dice que estamos malitos: "Una sociedad que protege más a los objetos que las ideas está enferma".

Cobos no hila demasiado convincentemente los argumentos y algunas frases dramáticas hacen que pierda credibilidad, por ejemplo: "¿Qué pasará con los miles de niños que estudian música?", se pregunta. Además, reivindica (¡él!) el término "creadores", aunque admite que "en algunos foros (...) suscita risa". Mal va la Ley Sinde con algunos de sus defensores.

En El País lo más jugoso del día es la página casi completa que se dedica en la sección "pantallas" a justificar el cierre de CNN+, no sólo porque detalla las brutales pérdidas que tenía la cadena, 40 millones en los últimos tres años, sino por la loa a destiempo que hace de un proyecto del que destaca "un equilibrio ideológico donde cabía todo el mundo". ¿Equilibrio? ¿Todo el mundo? A ver si había otra CNN+ y yo siempre veía la progre...

La Razón dedica un importante despliegue al Día de la Familia Cristiana, aunque la foto en portada se la lleva Mas desde el balcón del Palacio de la Generalidad. En cuanto a inocentadas, nada, excepto un artículo de Jorge Berlanga sobre el tema con el expresivo título El día de los culpables, en el que reflexiona sobre las noticias que "parecen falsas, puras bromas de mejor o peor gusto, historias ridículas, pavorosas, increíbles, hilarantes o de pena".

Público tiene un día particularmente escuálido (48 paginitas solamente) y que sería bastante aburrido de no ser por una inocentada que la maquetación les ha jugado a los propios periodistas: la pequeña nota editorial sobre Los miserables y la de Disney a ritmo de rock han intercambiado sus fotografías de forma que el clásico musical basado en la obra de Víctor Hugo aparece protagonizado por Mickey, Donald y demás pandilla. Vean, vean:

Ahora que lo miro, ¿será errata u otra muestra de antiamericanismo?

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