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Crisis en el PP

Gallardón no es Tito Livio

Los optimistas hablan de un final feliz en la crisis del PP. Los pesimistas prevén una nueva movida de Gallardón para desestabilizar a su partido en las tareas de oposición. Los realistas miramos con desconfianza las palabras del alcalde de Madrid. Tenemos necesidad de representarnos los diversos juicios sobre el personaje, incluidos los que están ausentes, para formarnos una opinión política, porque la calidad de ésta, como la de cualquier juicio sobre lo público, depende, como nos ha enseñado Arendt, de su grado de imparcialidad. Cuántas más opiniones sobre el particular mejor juicio podemos formarnos. Porque quedan aún muchos actores de esta crisis por pronunciarse, soy de la opinión que el análisis de la misma está lejos de poder hacerse con alguna verosimilitud. La retirada de la candidatura es sólo una parte de la solución, la otra es la imaginación y el músculo pensante que ponga Esperanza Aguirre en el futuro para ahormar los impulsos de Gallardón.
 
En cualquier caso, las conclusiones de la reunión de la Junta Directiva regional del partido parece que fueron determinantes para que Gallardón retirará su candidatura. Los apoyos hallados en ese foro fueron minoritarios, pero eso no significa que el alcalde renuncie a seguir luchando por lograr la mayoría en cualquier otra ocasión que se le presente. Por eso dice, en tono amenazante, que retira la candidatura para presidir el PP de Madrid, pero no se siente derrotado sino vencido. La distinción fue utilizada por Hemingway en "El viejo y el mar". No hace falta ser muy listo para intuir que Gallardón utiliza esas palabras para decirnos que volverá a la carga, porque no reconoce a nadie en su partido que pueda derrotarlo.
 
El alcalde juega con las palabras desconsiderando a sus adversarios. Cree que sólo él sabe lo que las palabras llevan dentro. Hace mal. Pues estoy convencido de que si la derrotada hubiera sido Esperanza Aguirre jamás hubiera recurrido a una cita de Hemingway. Es demasiado esnob. No es un clásico. Porque a ella sólo le esta permitido citar a los clásicos, le hubiera aconsejado a Gallardón para esta ocasión la inigualable frase de Tito Livio: Magna pugna victi sumus. (Hemos sido vencidos en una gran batalla), entre otras razones, porque la derrota, más que la victoria o el fracaso, humaniza al insolente y al impostor político.