- Rubalkaba usa la masacre de Bombay para reírse de Aguirre: "Estaba en el hotel más caro"
- Condenan a una profesora por llamar a sus alumnos "analfabetos", "deficientes" y "gilipollas"
- Sardá abandona su nuevo proyecto para Telecinco
- El Real Madrid se cruzará en octavos de la Champions con el spanish Liverpool
- Los inspectores de Hacienda califican de "ilegal" la rebaja fiscal a los banqueros
- Teddy Bautista: "Hay que devolver el orden a internet"
- El "azote" del Gobierno es un "placer" para De la Vega
- Más de 300.000 personas piden el subsidio de paro en la primera quincena de diciembre
- Solbes justifica en la Cadena Ser el "aguinaldo" bancario y lo califica de "tema menor"
- Gabilondo elude preguntar a Zapatero por las rebajas fiscales a los banqueros
- Rubalkaba usa la masacre de Bombay para reírse de Aguirre: "Estaba en el hotel más caro"
- Teddy Bautista: "Hay que devolver el orden a internet"
- IU se adelanta al PP y exige la comparecencia de Solbes para explicar el "aguinaldo"
- Solbes justifica en la Cadena Ser el "aguinaldo" bancario y lo califica de "tema menor"
- Rajoy no acude a la votación sobre los Presupuestos
- Gabilondo elude preguntar a Zapatero por las rebajas fiscales a los banqueros
- Pajín vuelve a usar a ETA para atacar a Rajoy y le pide que "recapacite" por Navidad
- Ayllón justifica la ausencia de Rajoy: "Estuvo sentado en el hemiciclo el 95% del tiempo"
- Condenan a una profesora por llamar a sus alumnos "analfabetos", "deficientes" y "gilipollas"
- Más de 300.000 personas piden el subsidio de paro en la primera quincena de diciembre
Columna publicada el 29-06-2004
Cuando se ven películas como 'Parque Jurásico', el espectador sabe perfectamente que todo es pura ficción. Los dinosaurios sólo existen en nuestra imaginación, en los libros científicos y, desperdigados, en las salas de los museos. Ya son parte del pasado.
De igual forma, cuando uno revisa viejos clásicos del cine español como 'Los tramposos', interpretada por los incombustibles Tony Leblanc, Concha Velasco y Antonio Ozores, surge la misma sensación: todo lo que se narra pertenece al pasado. Nadie, en este comienzo de siglo XXI, sucumbe ante timos como los del tocomocho o el de la estampita.
Incrédulos que somos, consideramos que, al revés que las meigas, haberlos no haylos. Pero sí, hay muchos. Muchísimos más de los que se cree.
Es inexplicable que miles de personas hayan picado en el timo más reciente de la Red. Varias bandas organizadas se dedicaron a enviar cientos de miles de correos electrónicos a usuarios de países de todo el mundo en los que se les comunicaba que, o bien les había tocado el Gordo de la Lotería Nacional de España, o bien el correspondiente a la Lotería Primitiva. En el correo se les invitaba a que enviaran una determinada cantidad de dinero con el fin cubrir los trámites necesarios para remitirles el dinero ganado hasta su país.
Hubo casos, incluso, en los que se solicitaba dinero para sobornar a "alguna autoridad aduanera española o europea que supuestamente pone pegas a la salida de una cifra de divisas en forma de premio tan elevada". En caso de que no pudieran enviar dinero, bastaba con que les facilitaran la cuenta bancaria.
No importa que el anuncio del premio llegara por un medio tan poco tradicional como el correo electrónico. Menos importancia parece tener que las víctimas ni siquiera hubieran participado en tales concursos. Todo eso daba igual. Fue comunicarles que eran millonarios y la razón se les nubló. Picaron.
Obviamente, si hay que criminalizar a alguien, la mayoría señalará a Internet como causa de todos los males, timos, estafas, hurtos y pillajes. La Red, recordemos, es poco más que lugar abonado para ejercer la impunidad en todas sus vertientes. Pero una vez más volverán a ser críticas injustas. Porque la culpa debe achacársela a la bondad (¿estupidez?), confianza (¿estupidez?), inocencia (¿estupidez?) o avaricia (¿estupidez?) de las miles de personas timadas.
En Internet no hay que tomar más precauciones que en el mundo real. Cuando uno recibe la visita en su casa de una persona que asegura pertenecer a su entidad bancaria pidiendo nuestro número de cuenta bancaria, como poco se tuerce el gesto. Lo lógico es que se exija documentación y datos personales para, posteriormente, corroborar a través de una llamada de teléfono que esa persona es quien dice ser y trabaja donde promete trabajar. Hasta que no se obtenga esa confirmación, la mayoría no soltará ni un número por su boca.
Lo mismo sucede, o debería suceder, en Internet. Máxime cuando estafas como la del nigeriano ya forman parte de lo peor de la historia de la Red. Si un banco se pone en contacto con usted por correo electrónico, desconfíe. Si no juega a la lotería jamás piense que le va a tocar. Si le ofrecen una millonada a costa de un pequeño adelanto, ríase, pero no pique.

La Ilustración Liberal
Móviles & PDA
Email gratuito
Amor y amistad
Cursos y masters
