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GRANDES CRIMINALES DEL SIGLO XX

Kim Il Sung

A Corea del Norte se le conoce como el Reino Ermitaño pero ni es un reino, sino una terrorífica dictadura comunista, ni mucho menos el paraíso del eremita: no es lugar para solitarios dedicados a la contemplación ni para... no es para humanos, por ahorrarnos el recuento. Su fundador, Kim Song Ju, tuvo los santos cojones de hacerse llamar Kim Il Sung, "el Sol que Viene". La Noche Escura.

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El tirano que por más tiempo tiranizó a los suyos en el siglo XX (46 años; o 48, si no nos ponemos exquisitos: y es que su tiranía precedió a la constitución de su república) nació el 5 de abril de 1912 en Mangyongdae, cerca de Pyongyang, en el seno de una pobre familia campesina, mienten más que hablan sus hagiógrafos: lo cierto es que Kim Song Ju, como tantos de su ralea, procedía de la martirizada clase media. (Hay incluso quien vincula su estirpe a la del rey Gyeongsung, el último monarca del reino medieval de Silla). Su padre, un cristiano que atendía por el nombre de Kim Hyong Jik, desposó a los 15 años a Kang Pan, de 17, hija de maestra, con la que tuvo otros dos hijos: Chol Chu y Yong Ju.

En 1919 la familia se trasladó a Manchuria, por entonces como Corea sometida al yugo del Imperio del Sol Naciente. Ferviente nacionalista coreano, nuestro hombre (¡uf!) se educará (apenas ocho años de estudios formales) en China y en chino; al punto de que, cuando regrese definitivamente a la patria, 26 años después, tendrá graves dificultades para leer el discurso que le pergeñó la inteligencia soviética a fin de que se lo infligiera a sus camaradas en un congreso del Partido. Pero volvamos a Manchuria: muy temprano KSJ se implicará en la lucha antijaponesa, lo que le llevará a la cárcel en 1929. Al salir –a los pocos meses–, en vez de retomar los estudios decide implicarse total, definitivamente en la subversión. "Como Stalin y Hitler –ha escrito un Richard Barnes en internet–, se convirtió en revolucionario profesional, uno de esos que viven a costa de los demás sin tener un trabajo digno de tal nombre". Será entonces cuando se haga llamar Kim Il Sung, al parecer en homenaje a un héroe del levantamiento antijaponés de 1919.

La guerrilla comunista china será su casa –no consta cómo se las apañaron sus dos hermanos pequeños, huérfanos de padre y madre desde 1932–; y su superior inmediato, Wei Zhengmin, destacada personalidad del PC chino, una suerte de padre político: fue él quien le introdujo en el mundo de la maquinación y la intriga políticas. En las mismas trincheras vivaquearon también quienes, andando el tiempo, cuando exija ser llamado Gran Líder, Supremo Líder, Jefe Respetado y Bienamado, toda esa basura megalómana, conformen su círculo de confianza. Por desgracia y como él, esos señores se reprodujeron, y legaron su posición y sus privilegios a sus descendientes. Es lo que tiene el comunismo. Siempre. En todo tiempo y lugar.

La vida de KIS no puede entenderse sin China. Y sin la URSS, donde también luchó contra los japoneses (¿y contra los nazis? Algunos lo ponen a combatir en Stalingrado) y desde donde regresó a Corea –a bordo del buque de guerra Pujachev– en 1945. Ya en 1946 su amo y modelo, Iósif Stalin, decide que sea él el hombre fuerte del nuevo Estado vasallo del Imperio Rojo, la República Democrática Popular de Corea, que proclamará su independencia el 9 de septiembre de 1948. Independencia. Sic.

Kim Il Sung, simple comandante de una unidad de guerrilla antijaponesa en los confines de Manchuria, fue colocado en el poder por los soviéticos en detrimento de los comunistas que militaban en el país [desde] hacía más tiempo. En septiembre de 1945 tuvieron lugar en Pyongyang cierto número de asesinatos de mandos comunistas opuestos a Kim Il Sung (...) ¿Unas decenas? ¿Varios cientos? Todavía no se sabe.

(...) los soviéticos forman casi de cero un Estado a su imagen: reforma agraria que abre el camino a la colectivización, partido único, encuadramiento ideológico de la población en asociaciones de masas, etc. Todo adversario político, todo terrateniente, todo opositor a la reforma agraria, todo ciudadano sospechoso de haber colaborado con los japoneses, es hostigado. (...) el asentamiento del régimen, en una primera época, da lugar menos a un baño de sangre que a la huida [hacia la actual Corea del Sur] de millares de personas (...).

(Pierre Rigoulot, "Crímenes, terror y secreto en Corea del Norte"; en VVAA, El libro negro del comunismo, Planeta-Espasa, Barcelona, 1998, pp. 616-117).

Convencido de que los dirigentes del Sur eran un hatajo de lacayos de unos Estados Unidos que arderían en deseos de abandonar la península, KIS se vuelca en vender a Stalin la idea de reunificar el país por la fuerza de las armas. Y se saldrá con la suya. Así que provocará la terrible Guerra de Corea.

El 25 de junio de 1950, la premeditada invasión se pone en marcha: las tropas norcoreanas invaden por sorpresa el Sur. Es el principio de una guerra espantosa que causará más de medio millón de muertos en (...) la población coreana, unos 400.000 muertos y una cantidad algo mayor de heridos entre los chinos que acudieron en apoyo de los norcoreanos cuando [éstos] se vieron amenazados con una derrota total por las tropas de la ONU dirigidas por el general MacArthur, al menos 200.000 muertos entre los soldados norcoreanos, 50.000 entre los soldados surcoreanos, más de 50.000 [entre los] americanos, y millones de desalojados.

(P. Rigoulot, ob. cit., p. 617).

No le vayan a un coreano con la vaina de la guerra fría. No vayan ustedes a pensarse que Jean-Paul Sartre, la hiena estilográfica, no saludó la execrable carnicería: hasta aprovechó la efusión de sangre para afiliarse al Partido Comunista. (Un mundo saturado de sartrecillos valientes por cuenta ajena, ¿se imaginan? El infierno, entonces sí, serían los otros). No irán a estas alturas a pensar que Kim Il Sung no cantó victoria por ese ominoso fracaso:

El pueblo coreano ha conseguido un triunfo heroico en estos tres años de lucha contra el agresor armado, el imperialismo yanqui,

dicen que dijo, y para celebrarlo el Sol que Viene convirtió Corea del Norte en el impenetrable y tétrico agujero negro que sigue siendo: selló las fronteras (más aún cuando vio la deriva de la China postmaoísta y la desaparición de la URSS: ¡tenía razón! ¿Internacionalismo? ¡El comunismo es un hermetismo!); erigió un universo concentracionario mezcla de gulag soviético y laogai chino (1'5 millones de muertos); sometió el Partido a repetidas purgas (100.000 muertos); apostó de lleno por la militarización (con el Songun, la política que pone el Ejército por encima de todo, comiéndose el 20-25% del PIB); practicó el terrorismo en el extranjero (ataque al palacio presidencial surcoreano de 1968 –30 terroristas muertos–, atentado de Rangún contra miembros del Gobierno surcoreano en 1983 –16 muertos, cuatro de ellos ministros surcoreanos–, voladura de un avión surcoreano en 1987 –115 muertos–...); patrocinó grupos terroristas extranjeros (palestinos, filipinos; el Ejército Rojo Japonés...); devastó minuciosamente la economía pero se las apañó para dotarse de armamento atómico (según la CIA, consiguió la Bomba ya en 1993) y saturó el paisaje y al paisanaje con su infausta figura ventruda:

Para finales de los 80, Kim se había dedicado más de 34.000 monumentos. Su retrato está expuesto en los espacios públicos de todo el país, en todos y cada uno de los hogares y en la mayoría de las prendas de vestir. El calendario se reconfigurará para que empiece el año de su nacimiento (1912), denominado Juche 1. Su cumpleaños será declarado fiesta nacional.

(...) El 70º cumpleaños de Kim se celebró por todo lo alto, con la inauguración de la Torre Juche y del Arco del Triunfo. La torre es una versión a gran escala del Monumento a Washington y consta de 25.550 bloques de granito, uno por cada día de los 70 años de vida de Kim. El arco es una versión a gran escala del Arco del Triunfo de París (...) El mismo día fue inaugurado el Estadio Kim Il Sung (...).

Año Juche. Torre Juche. Juche. ¿Qué es eso? Eso, nunca mejor dicho, es la ideología oficial de Corea del Norte, inserta en su Prostitución, claro que pergeñada por Kim Il Sung, porque aquí el señor, a más de asesinazo y gran tirano, fue pensador... ¡de pluma suelta!: por ahora sus obras completas constan de 93 volúmenes. Unas obras completas que no son sino una "biblioteca sobre la Idea Juche", según puede leerse en este breve de la abyecta, mamporrera agencia oficial KNS.

La Idea Juche sostiene que el hombre es el centro del universo y que sus poderes para transformar el universo son (...) ilimitados, siempre que sea depositario del auténtico liderazgo político y actúe en función de los principios correctos.

(Kevin Williamson, The Politically Incorrect Guide to Socialism, Regnery, Washington DC, 2011, ed. electrónica, pasaje 1.683).

Siempre que ese hombre sea el Sol que Viene, pues. Orwell se nos volvería a morir. De asco.

En la Idea Juche, ese pensamiento supuestamente científico [el socialista, ya saben] tiene tres componentes. Está el chaju, la independencia política; el charip, la independencia económica (un concepto no muy diferente del swadeshi gandhiano), y el chawi, la enérgica política de defensa. Por lo que hace a la independencia política, la idea de que el norcoreano de a pie [¡nunca mejor dicho, en ese paraíso atrasista!] tenga algo que decir sobre los asuntos de Estado es claramente anatema (...), y el chaju, si algo significa, es la manera telegráfica de referirse al nacionalismo norcoreano. Igualmente, poco hay que decir acerca del chawi: Corea del Norte se muestra especialmente enérgica en sus operaciones militares: aterroriza a sus vecinos, torpedea barcos [extranjeros] y usa su arsenal nuclear como herramienta para el chantaje.

(K. Williamson, ob. cit., pasajes 1.729 y 1.735).

Juche (= "la cuestión principal"), más que un pensamiento, es la innecesaria coartada para el absoluto sometimiento, para la aniquilación del ser humano, devenido masa amorfa que brama o calla según ordene el Amo. La propaganda oficial insta a los norcoreanos a ser "un solo pensamiento y una sola voluntad bajo la dirección del líder supremo". "Pensad, hablad y obrad como Kim Il Sung y Kim Jong Il", ese par de (contra)dioses sañudos. Igual alguno habría de pasarse por Pyongyang, a que le expliquen por lo menudo la diferencia entre autoritarismo y totalitarismo. Me parece una buena idea, soy franco.

Juche, la filosofía oficial de Corea del Norte, es la décima religión del mundo, con 19 millones de fieles, según la web Adherents. Supera al judaísmo, al jainismo, a la fe bahai (...) No está mal para una religión que no es considerada como tal por sus seguidores. Si tú le dices a un norcoreano leal que Juche (...) es una religión, lo mismo te da un puñetazo en tu desvergonzada y herética boca. "Juche –puede que diga– NO es en absoluto una religión. ¡Por todos los cielos, nosotros somos ateos!". Entonces, quizá te explique cómo es que el camarada Kim Il Sung, fundador de Juche (...), yace en el Sagrado Templo de Juche, junto a carteles que rezan: "¡El gran líder Camarada Kim Il Sung siempre estará con nosotros!".

"Si la religión es un pato, dice Tom Belke, autor de Juche: un análisis cristiano de la religión oficial de Corea del Norte, Juche hace cuac-cuac. En su intento por alejarse de la religión, Corea del Norte no ha hecho sino meterse de lleno en ella. "Tiene sus lugares sagrados, sus ceremonias, su sistema exclusivo de creencias", señala Belke. "Es algo que precisan todos los credos".

Kim Il Sung, este odioso pseudodiós de Caco y caca, murió el 8 de julio de 1994. ¿De puro viejo e infartado, el Inmortal Presidente Eterno? No jodamos. Pues igual no. Igual el cuervo le sacó los ojos:

El 28 de junio Corea del Norte y Corea del Sur acordaron celebrar una cumbre en Pyongyang entre el 25 y el 27 de julio. Sería el primer encuentro de este tipo desde la división de la península, en 1945.

Sin embargo, Kim murió súbitamente en su villa campestre el 8 de julio de un ataque al corazón "debido a fuertes tensiones mentales". Todas las conversaciones programadas quedaron suspendidas. El funeral de Estado tuvo lugar el 18 de julio, y acto seguido se decretó duelo nacional por espacio de tres años.

Posteriormente se dijo que la muerte de Kim se produjo durante una acalorada discusión entre éste y su hijo Kim Jong Il. Las sospechas sobre las circunstancias del óbito se acrecentaron al conocerse que Kim Jong Il se negó durante largo tiempo a permitir el acceso de los médicos a la habitación de su padre. Aún más preguntas emergieron cuando se estrellaron dos de los cinco helicópteros encargados de trasladar el cuerpo (...) a Pyongyang, a resultas de lo cual murieron los médicos y guardaespaldas que iban a bordo; del resto de la comitiva no se volvió a tener noticia.

Se dice que Kim Jong Il ocultaba a su padre la gravedad de la hambruna [¿tres millones de muertos? ¿canibalismo?] y de la crisis económica que asolaban el país, y que se oponía a la reunificación con el Sur.

A Kim Il Sung le sucedió, sí, su hijo Kim Jong Il. O sea que puede que, verdaderamente, Corea del Norte sea un reino. El primero de los comunistas. (La Cuba castrista, siempre chupando rueda, siempre imitando lo peor, ha sido el segundo). Kim Il Sung y Kim Jong Il, de tal palo tal astilla, la peste y el cólera, abajo esa moral y no perdamos la desesperanza, que diría el personaje de Imre Kertész. "¿Cuántas posibilidades había de que Kim Il Sung, la mera definición de monstruo en política, tuviera un monstruo igual o peor que él al que legar su imperio?", se pregunta Kevin Williamson en La guía políticamente incorrecta del socialismo, que no está traducida porque nuestras grandes editoriales es que no dan abasto con tanto panfleto de nuestra indignada ultraizquierda liberticida.

Al menos una. La que final, letalmente contaba, le contarían las víctimas si pudieran. 

 

MARIO NOYA, jefe de Suplementos de LIBERTAD DIGITAL.

GRANDES CRIMINALES DEL SIGLO XX: Idi Amin Dada Pol Pot.

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