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DRAGONES Y MAZMORRAS

Dar testimonio: Klemperer y Jabès

Una de las ventajas de asistir a presentaciones, coloquios, mesas redondas y cenas de hermandad, que es en lo que gasto mi sociabilidad, es la de enterarse de algunos proyectos que producen gran regocijo y todavía nos permiten confiar algo en este bajo mundo. Es lo que me ocurrió hace unos días con una traductora a la que conocí en uno de esos eventos. Mi nueva amiga se llama Carmen Gauger y es una española afincada en Alemania donde es catedrática de bachillerato. Ha traducido a autores como Michael Ende, Kafka, Golo Mann y Thomas Mann y en este momento ha conseguido realizar un proyecto que llevaba acariciando desde hace diez años: traducir los Diarios de Victor Klemperer, hermano del director de orquesta, Otto Klemperer.

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Victor Klemperer, era profesor de románicas y durante la segunda guerra mundial no se movió de Alemania a pesar de ser judío. Klemperer fue anotando día a día la marcha de los acontecimientos desde su perspectiva de ciudadano acosado, tanto más solo cuanto que estaba rodeado de una multitud cómplice. Al parecer se libró de la deportación, aunque recibía frecuentes visitas y registros de la Gestapo, por su condición de judío casado con una no judía, hasta que las cosas también se pusieron mal para ellos. En ese momento se produjo el bombardeo de Dresde y Klemperer aprovechó la confusión de la catástrofe; en medio de las llamas, se arrancó la estrella amarilla y huyó al sur con su familia. No dejó de amargarle la paradoja de que toda esa mortandad le hubiera traído a él la salvación.

Cuando terminó la guerra volvió a Dresde y ahí vivió hasta su muerte, dando clases en la Universidad. El diario no se pudo publicar hasta después de la caída del muro de Berlín, pues tampoco era muy considerado con los dirigentes comunistas del Este; no en vano subtituló sus diarios: “dar testimonio hasta el final” o algo parecido (recuerden que cito de oído). El libro es casi el único testimonio que hay de este tipo y ha tenido un gran éxito en Alemania y en Estados Unidos. Ha sido traducido también al francés y al italiano pero no al español porque, según le decían a la traductora cuando presentaba el proyecto: “esto de los judíos no le interesa a nadie”. Pues bien, se equivocaron, tras casi diez años de buscar editor por fin les ha interesado a los de Galaxia-Gutenberg que lo publicarán cuando mi amiga acabe la traducción, que está en ello. Ya les tendré avisados por si son ustedes ese “alguien” inexistente que considera que lo que ocurrió con los judíos es una de las mayores vergüenzas de la humanidad.

Y aprovecho la ocasión para recomendarles el librito que Trotta (otra editorial como Dios manda) acaba publicar de Edmond Jabès, escritor francés de origen egipcio pero fundamentalmente el escritor judío por antonomasia. Se titula Del desierto al libro. Entrevista con Marcel Cohen. Jabès es autor de una rara intensidad y su obra poética ha influido de manera decisiva en los autores de la llamada “escuela del silencio”. Huelga decir que las copias desmerecen bastante del original. Cohen consigue sacar de él opiniones que pueden aclarar muchas dudas respecto a la figura del escritor como testigo, para quien “vivir es escribir su vida”. La errabundez, la condición de extranjero y la obsesión por acotar el territorio del vacío con las palabras (las metáforas del desierto y del libro contienen casi todos esos elementos) son la materia prima de su escritura.
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