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El negocio del deporte

España necesita más futbolistas como Senna

Resulta llamativo que Jaime Lissavetzky coincida, casi punto por punto, con los "argumentos" que, por ejemplo, defendía este pasado sábado el diario Sport. Es cierto que algunos deportistas profesionales prefieren no disputar algunas competiciones. O simplemente sus clubes les impiden jugarlas. Ahí está, sin ir más lejos, el caso de Pau Gasol, a quien le hubiera gustado participar en el Europeo pero que no pudo hacerlo porque los Grizzlies (la NBA es decididamente otro planeta) le "aconsejaron" que no lo hiciera. El caso de Fernando Hierro, que era otro de los sorprendentes ejemplos que exponía Sport, resulta simplemente insostenible. Tras la disputa del Mundial de Japón y Corea, el defensa malagueño decidió que era el momento oportuno de dejarles el paso libre a otros jugadores. Hierro, que por aquel entonces era capitán del equipo nacional, podría haber sido internacional ciento cincuenta veces, doscientas, trescientas, quinientas o mil, batiendo así todos los récords de longevidad de la historia. Pero el caso es que hubo de conformarse con haberlo sido "sólo" en ochenta y nueve ocasiones. No son pocas.
 
No continuaré dándoles la "matraca" mucho más tiempo con esta historia, pero sí me gustaría puntualizar que si Oleguer Presas acudió este lunes a la llamada del seleccionador nacional fue probablemente porque sopesó seriamente la posibilidad de que la Federación Española de Fútbol le sancionara con dureza. En ese sentido, la vigente Ley del Deporte es la mejor medicina contra la "indefinición". Tampoco hace falta ser Hercules Poirot o Sherlock Holmes para deducir que un deportista que apoya con su presencia una campaña cuyo lema es "una nación, una selección" habría preferido decirle "no" a Luis Aragonés. Pero si rascabas ese "no" tenía "premio", y Oleguer prefirió pasar palabra.
 
Yo me quedo con Marcos Senna. Nació en Río de Janeiro hace veintinueve años. Tiene la doble nacionalidad. El lunes llegó de los primeros al hotel Barajas y se definió muy rápidamente al afirmar que él prefería disputar un Mundial con España antes que ganar una Champions League con su equipo, el Villarreal. Dice Luis que él no pide su afiliación política a nadie. Hace bien porque, entre otras cosas, creo que eso sería ilegal además de constituir un auténtico escándalo. Pero el seleccionador nacional de España (el de México que haga lo que prefiera) sí debería exigir un compromiso con la "roja". Un compromiso público y privado. Tras oír a Senna yo albergaría una duda menos. Sólo tendría que seleccionar a otros veintidós. Él estaría seguro el próximo año en Alemania. Y es que el corazón también gana partidos.

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