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Hermann Tertsch

La vileza de El País

Sobre la agresión a Hermann Tertsch dice El País que "todas las violencias de cualquier género son condenables en sí mismas". ¿Todas? ¿También la legítima defensa? ¿También la de un Gobierno legítimo? ¿Y condenables en qué sentido, aparte de la pura retórica? El País, como los gobiernos socialistas, siempre ha condenado, por ejemplo, la violencia de la ETA para a continuación premiarla con diálogos, dinero, proyección internacional, ataques a la Constitución y negocios varios, como ha hecho con los piratas o las violencias de la tiranía castrista. O la de los terroristas del 11-M: el Gobierno y El País deben de creer realmente que fueron los islámicos, pues inmediatamente los recompensaron con la retirada de tropas que en Irak protegían a los irakíes de asesinos en masa semejantes.

Aclarado esto, para que todos sepamos a qué atenernos con las condenas de El País, acusa este chantajista periódico al "ala dura" del PP, que según esos periodistas es casi todo ese partido (¡hay que fastidiarse!), por aprovechar la agresión a Tertsch para denunciar un más generalizado estado de persecución por las ideas. Que esa persecución existe es evidentísimo, y el PP, precisamente, colabora con ella, bien activamente, como en el caso de Jiménez Losantos, bien pasivamente haciéndose el loco, como en el intento chekista de encarcelarme. Entre el Gobierno y el PP han conseguido echar a Jiménez Losantos y a César Vidal de la COPE, para mal de la COPE, espero. Y todos ellos no paran de sembrar veneno al modo hipócrita como suelen hacerlo y hace El País en su comentario, hasta en la alusión insinuante al "movido barrio de Chueca" donde habría sido agredido Tertsch.

El País se burla de la hipótesis de que el ataque tuviera relación con la "sátira" del Gran Wyoming, omitiendo que el inocente cómico (tan inocente como El País) presenta a Tertsch, canallescamente, como un asesino. ¿Tienen relación las dos cosas? Tal vez sí y tal vez no. Lo que es cierto es que El País y el PSOE llevan largo tiempo envenenando a la opinión pública y acusando a otros de lo que ellos mismo hacen. Han sido colaboradores de ese periódico, y no Tertsch, quienes han hablado de "fusilar" a escritores o de quemar sus libros, lo que podría entenderse como pura charlatanería si los partidos que ellos defienden no tuvieran tan larga y nutrida trayectoria de actos de ese tipo; son los jefes de El País los que, intencionadamente, acusan de "extrema derecha" a quienes discrepan de ellos, con las connotaciones (connotaciones chekistas) que ellos saben dar a esos palabros. Por no extendernos sobre lo del "sindicato del crimen", como llamaban a los periodistas demócratas que sacaban a la luz las enormes corrupciones del partido favorito y de los gobiernos favoritos de El País.

Termina este periódico recomendando con chulería al PP que "le cobre afición de una vez a la racionalidad y la mesura". La racionalidad y la mesura del encubrimiento de la corrupción socialista, del premio a terroristas y piratas y las asechanzas contra la democracia en que tanta pericia ha demostrado ese periódico.
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