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UN OBISPO LES RECUERDA EN AQUEL LUGAR

Mártires de Paracuellos: 75 aniversario de una masacre que regó la tierra de santos

El obispo de Alcalá ha presidido una Eucaristía en la capilla de los Mártires en Paracuellos en recuerdo de los beatos que allí descansan.

Cementerio de los Mártires de Paracuellos

Este año 2011 se celebra el 75 aniversario del inicio de la Guerra Civil. En el aspecto religioso, a raíz de esta contienda hay ya cientos de santos y beatos, que murieron asesinados por su condición de cristianos. De hecho, desde el 2007 la Iglesia Católica ha instaurado la festividad litúrgica de la memoria por los mártires de la persecución religiosa en España en el siglo XX y que se celebra desde entoncés el seis de noviembre.

Sin embargo, la Iglesia española está pasando de puntillas ante uno de los grandes fenómenos de la historia de la Iglesia universal. La persecución religiosa durante la Guerra Civil fue de las más atroces de la historia del cristianismo y el número de mártires así lo acredita. Se estima que 10.000 personas, entre obispos, sacerdotes, religiosas y laicos fueron asesinados en este corto periodo de tiempo. Muchos de ellos además murieron de manera brutal al inicio de la Guerra.

Han sido pocos los obispos que se han manifestado al respecto ante lo que debería ser una de las citas más importantes de la Iglesia española. Nunca una tierra ha dado tantos mártires en tan escaso tiempo. Sólo el prelado de Almería, el de Barbastro, la diócesis porcentualmente con más mártires y la clarificadora carta del obispo de Córdoba recordaron una fiesta de la que algunos se olvidan o se avergüenzan.

Del mismo modo, este domingo también se ha conmemorado el 75 aniversario de la matanza de Paracuellos, tierra regada con sangre de los mártires, y que posiblemente sea el lugar con más santos. El obispo de Alcalá de Henares, diócesis a la que pertenece este lugar, ha celebrado una Eucaristía en recuerdo del martirio que vivieron los ahora beatos que descansan en esta tierra.

La capilla del Cementerio de los Mártires de Paracuellos estaba a rebosar para recordar, con ocasión del 75 aniversario, el martirio de los 104 beatos cuyos restos mortales aún descansan en este camposanto. Junto a monseñor Reig Plá copresidieron la eucaristía un gran número de sacerdotes y de religiosos, entre ellos padres provinciales y representantes de muchas de las 20 órdenes religiosas a las que pertenecían los más de 200 religiosos asesinados en este lugar.

En su homilía, el obispo de Alcalá recordó "cómo los beatos de Paracuellos fueron requeridos por la Divina Providencia para dar testimonio, hasta el martirio, como testigos de la Fe. Amaron y perdonaron a quienes les tenían por enemigos con la certeza de la vida eterna. Sabían que su muerte no sería en balde; a ellos, Dios los llevó a su presencia, pero su sangre también se constituyó en semilla de nuevos cristianos y oración por la Iglesia, oración por sus verdugos, oración por el perdón y la reconciliación, oración por la paz, oración por España".

La Diócesis de Alcalá de Henares ofrece además algunos datos sobre estos mártires y beatos de Paracuellos. En el conocido como paraje del Arroyo de San José fueron asesinados miles de prisioneros mientras los presos, conocidos como ‘sacas’ eran trasladados desde distintas cárceles de Madrid. La matanza se produjo entre el 7 de noviembre y el 4 de diciembre de 1936.

En los archivos que se conservan se afirma que en el cementerio descansan miles de víctimas inocentes, de las cuales centenares de ellas eran menores de edad. Entre las víctimas había sacerdotes y seminaristas de al menos ocho diócesis: Madrid, Toledo, Getafe, Ciudad Rodrigo, Jaén, Lugo, Alcalá de Henares y del arzobispado Castrense.

Allí mismo también están los restos de centenares de religiosos de al menos 20 órdenes religiosas. Hay agustinos, capuchinos, carmelitas, carmelitas descalsos, claretianos, dominicos, escolapios, franciscanos, hermanos de las Escuelas Cristianas, hospitalarios de San Juan de Dios, jerónimos, jesuitas, marianistas, maristas, misioneros oblatos, paúles, pasionistas, redentoristas, sagrados corazones de Jesús y María así como salesianos. De entre todos ellos, Juan Pablo II y Benedicto XVI ya han beatificado a 104 y el próximo 17 de diciembre lo serán en la catedral de la Almudena de Madrid otros 22 misioneros oblatos, de los cuales 15 están en Paracuellos.

Igualmente, en este lugar de la Comunidad de Madrid también reposan cientos de laicos de movimientos como Acción Católica o la Adoración Nocturna, asesinados por ser cristianos.

La otra memoria histórica

La persecución religiosa en España todavía tiene testigos vivos por lo que no hay que remontarse siglos atrás para hablar de las barbaries que es capaz de hacer el ser humano. Se cuentan en más de 10.000 los mártires durante la Guerra Civil donde un porcentaje muy importante del clero fue asesinado.

En este tiempo ejecutaron a doce obispos, entre ellos el de Barcelona. Todos menos uno murieron al inicio de la contienda. A esta cifra habría que sumar 4.184 sacerdotes, 2.365 frailes y 283 monjas. Los seglares que fueron asesinados a causa de su fe ascienden a 3.000.

Pero también hubo auténticas masacres en otros puntos. Por poner sólo un ejemplo, el actual obispo de Barbastro, Alfonso Milián, recuerda las palabras de Juan Pablo II cuando habló de cómo el seminario entero de esta pequeña Diócesis fue asesinado. "¡Todo un seminario mártir!", exclamó el Pontífice, ahora también beato.

Esta pequeña diócesis también tiene a su obispo mártir, monseñor Florentino Asensio, cuya muerte fue una crueldad inimaginable. Una vez detenido y encarcelado fue trasladado el 8 de agosto de 1936 a una celda del Ayuntamiento. Fue sometido a todo tipo de vergonzantes vejaciones hasta el punto de cortarle los genitales en medio de las risas de todos los presentes. Mientras le empujaban le decían: "no tengas miedo. Si es verdad eso que predicáis, irás pronto al cielo". La respuesta de este obispo no pudo ser más clara: "Si, y allí rezaré por vosotros". Sus asesinos, poco antes de arrojarle a la fosa común, le robaron su ropa y sus zapatos y le arrancaron los dientes.

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