El Príncipe Harry quiso cambiar de apellido para dar un paso más en su objetivo por alejarse de la Familia Real
Su decisión fue tan firme que hasta pidió asesoramiento al conde Charles Spencer.
Después de que en 2020, el Príncipe Harry y Meghan Markle anunciaran la polémica decisión de dar un paso hacia atrás y "dejar de ser miembros senior de la Familia Real", su imagen ha ido en decadencia hasta la actualidad. Hace unas semanas, la prensa británica denunciaba la grave exposición que Markle estaba haciendo de sus hijos en las redes sociales, con un evidente objetivo promocional que lejos queda de su decisión de alejarse de los focos y proteger a su familia.
La última polémica ha surgido al hacerse público el deseo del Príncipe Harry de cambiar su apellido, borrando así Mountbatten-Windsor, por el de Spencer, el apellido de soltera de su madre, Diana. Esta intención, según publica el Daily Mail, fue muy premeditada ya que incluso lo llegó a consultar con el conde Charles Spencer, que de inmediato le advirtió de las consecuencias y la repercusión que eso tendría para la Familia Real y su hijos.
Según explica la publicación, fuentes cercanas al duque de Sussex, les contó que "Mantuvieron una conversación muy amistosa y Spencer le aconsejó que no diera ese paso". Una decisión de tales características habría roto definitivamente las relaciones entre Harry, su hermano Guillermo y su padre, el rey Carlos, además de los grandes obstáculos a nivel legal a los que se hubiese enfrentado.
En su objetivo de "trabajar para ser independientes financieramente" mientras siguen "apoyando por completo a su Majestad la Reina", querían hacer ver a la población que, aunque se alejaran de los valores tradicionales de la Familia Real, seguirían apoyándola en la distancia, y el ejemplo más querido y apoyado por el pueblo británico fue su madre, la Princesa Diana. Sería un gesto claro de "independencia" y un símbolo hacia el gran legado de su madre, sin embargo, no pudieron hacerlo realidad.
Por otra parte, los hijos del Príncipe Harry y Meghan Markle, constan en los certificados de nacimiento como Archie Harrison y Lilibet Diana Mountbatten-Windsor. Si realmente se hubieran cambiado de apellido, su hija hubiera tenido prácticamente el mismo nombre que su abuela, Lilibet Diana Spencer.
La tradición detrás de "Mountbatten-Windsor"
Viene de los descendientes de la reina Isabel II y el Príncipe Felipe de Edimburgo. La historia del apellido Windsor es relativamente reciente ya que el que hasta entonces tenían, Coburg Gotha, fue un verdadero problema en los años de la Primera Guerra Mundial por su fuerte asociación con lo alemán.
Tras barajar varias opciones, finalmente el elegido fue Windsor ya que además de ser totalmente inglés, fue un símbolo de resistencia para el pueblo, y muy ligado a la familia real. Por su parte, Felipe había adoptado el apellido Mountbatten cuando se cambió de nacionalidad a la británica, renunciando a sus títulos reales en 1947.
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