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El doloroso recuerdo de Juan y Medio al recoger las cenizas de su padre

La vida de Juan y Medio se caracteriza por el humor, pero recientemente ha tenido que afrontar una tragedia personal.

La vida de Juan y Medio se caracteriza por el humor, pero recientemente ha tenido que afrontar una tragedia personal.
Juan y Medio | Gtres

El conocido presentador de televisión Juan y Medio tiene a sus sesenta y un años un rico anecdotario, que él prodiga a veces cuando lo entrevistan. El humor suele presidir a menudo sus intervenciones, no ya sólo ante las cámaras, sino que es una manera habitual en él. Son sus aventuras tan divertidas, que podrían dar la impresión de ser inventadas. Comenzando por el origen de su sobrenombre artístico, sobre el que se han publicado dos versiones, ambas contadas por él mismo. De sus amores, salvo el vivido durante cinco años con Lolita, no da pistas. Se le aplica el viejo dicho de ser "el soltero de oro", a lo que él rectifica, al acuñar que "lo soy, pero de todo a cien". Es millonario, pese a que no lo representa por su vida normal, sin darse importancia. Ha tenido muy variadas ocupaciones laborales. Y, en definitiva, nos parece un personaje fuera de serie, comenzando por su bonhomía, don de gentes y desde luego la empatía que suscita ante la audiencia televisiva.

Su pueblo natal es Lúcar, situado en una sierra almeriense, no muy lejos de Olula, apenas con medio millar de habitantes, adonde suele desplazarse desde Sevilla, donde reside, los fines de semana. A veces se ha involucrado en un equipo de fútbol local, interviniendo como árbitro. Tiene allí casa propia y ganado, sobre todo caballos. Dueño de una empresa relacionada con ello, que le ha proporcionado tanta satisfacción como dinero. En Lúcar tuvo una novia lejana en su juventud que como muchas otras pasaron por su vida sin que ninguna lo llevara al altar o ante un juez. Tiene cinco hermanos, todos ellos solteros como él. Bromeando, se diría que por su genética familiar podrían, todos ellos estar inoculados de algún extraño virus que les impidiera casarse.

Quien más cerca estuvo de ser su esposa fue Lolita. Fueron cinco años de relación, llevada discretamente . Ella ha manifestado varias veces que hubiera deseado vivir a su lado, siendo o no marido y mujer. Lo quería mucho, él la correspondía, pero sin comprometerse. Y lo dejaron. Hubo una bailarina de la compañía de Caracolillo, luego de Antonio Gades, de nombre Lalo Tejada, con quien Juan y Medio tuvo un romance, concluido asimismo sin llegar a más. Y una tercera mujer, copresentadora a su lado de La tarde, aquí y ahora, en Canal Sur, llamada Eva Ruiz, separada y madre de dos hijos, con quien se la vinculó un tiempo. Por cierto: ese mencionado espacio se emite desde hace catorce años.

A Juan y Medio lo han reconocido en el último Día de Andalucía con la Medalla a la Solidaridad y la Concordia con las personas mayores. Tiene el presentador la habilidad para conectar en seguida con ancianos de vida solitaria, del mismo modo que, años atrás, amenizaba otro programa con niños de corta edad. Profesionalmente, Juan y Medio ha desfilado por programas de Televisión Española, Antena 3 y Telecinco, siendo en Canal Sur donde ha transcurrido la mayor parte de su carrera. En la que empezó de una manera absolutamente ocasional.

Se llama Juan José Bautista Martín. Lo de Juan y Medio, como aludimos al principio, tiene dos versiones. La de un amigo que, más bajo que él, le espetó cierto día: "Tú eres Juan y medio también, porque me ganas en muchos centímetros". La otra explicación al mote, que pudo ser asimismo posible, es la del día que estaba en casa de un amigo de la escuela, y estando en la cocina estorbando a la madre de aquel, ésta le conminó: "Juan, quítate de en medio, que me estorbas". Y el presentador de marras se divierte con ambas explicaciones. Elijo la primera, la de sus casi dos metros de estatura. Precisamente por esa capacidad física jugó con un equipo de baloncesto en Huelva, pero una fractura de fémur echó por tierra sus sueños deportivos.

Siendo de una familia "de posibles" pudo estudiar en la Universidad de Alcalá de Henares, licenciándose tanto en Derecho como en Sociología. Ejerció en un bufete algunos años, pero ser abogado no llenaba su vida. Las casualidades que a veces nos ocurren, le salvó del aburrimiento.

Por mediación de una hermana suya, a la sazón novia de uno de los componentes del grupo Hombres G. conoció a la banda de "Sufre mamón", liderada por David Summers. Trabaron amistad y Juan se convirtió de la noche a la mañana primero en guardaespaldas de los muchachos, luego en representante del conjunto y también su administrador. Puso un bar con algunos de los miembros de ese clan. De igual modo fue actor ocasional en un video de Hombres G., que es donde desarrolló por vez primera su vis cómica. Y en esa ocupación de "mánager", lo fue también de Luz Casal. Metido en esos tinglados, pasó un día a ejercer de "gancho" durante varias temporadas en un programa de éxito en la primera cadena, "Inocente, inocente", retransmitido un único día al año, el del 28 de diciembre.

Esas incursiones propiciaron que tomara parte en varias películas y funciones teatrales, aunque sus papeles fueran de poca importancia. Le propiciaron desde luego la necesaria experiencia que años más tarde desarrollaría en televisión, donde entre otras virtudes ha resaltado su naturalidad, sin parecerse a ningún otro presentador. En El Club de la Comedia se prestó igualmente a sorprender al público con sus monólogos.

Lo contado es bien poco para reflejar buena parte de lo vivido por Juan y Medio. Uno de sus mejores amigos es Bertín Osborne. Se conocieron en un bar de alterne de carretera. Y desde entonces prosiguieron contactos a menudo, al punto de que en una época en la que Juan y Medio o bien carecía de medios económicos o simplemente le apetecía convivir en el casoplón sevillano del cantante, el caso es que estuvo viviendo a cuerpo de rey en esa residencia, a pensión completa y sin resentirse sus bolsillos. No siempre todo han sido parabienes para Juan y Medio. Su salud, por ejemplo: padeció, no sabemos si logró vencerla, una enfermedad en su piel conocida como vitíligo, que consiste en la aparición de manchas en la cara.

Dejamos para el final un episodio que no sabemos si encuadrarlo en humor negro. El caso es que tiene ingredientes macabros. El propio Juan y Medio lo ha contado. Sucedió a los pocos días de la muerte de su padre (tenían el mismo nombre, Juan José), el año 2015. Había querido éste que fuera incinerado. Y todos sus hijos acudieron al crematorio, a recoger el columbario conteniendo sus cenizas. El desconcierto de todos ellos fue mayúsculo pues lo que les entregaron fue un recipiente que llevaba inscrito el nombre de Joao. Como es natural, muy extrañados, y tomando Juan y Medio la palabra, le informó al responsable que su progenitor no se llamaba Joao, que podría ser el de un portugués fallecido, sino Juan. Y obtuvieron una repetida respuesta: allí no tenían más columbario que ése. Fue inútil su insistencia. Salieron del crematorio, en principio llorando, para terminar poco a poco riendo. Y así, cuando aventaron las cenizas donde su padre deseaba, no dejaban de repetir que no eran las de su padre. Venían a pronunciar: "No te conocíamos, pero… adiós, Joao". ¿Cómo no les entregaron las verdaderas? Llegaron a la conclusión de que todo ese embrollo había sido por culpa de una desgraciada confusión, y que la familia del tal Joao se habían llevado las cenizas de Juan José, el padre de Juan y Medio y sus hermanos. Contado ello, dudamos que el mejor guionista pudiera mejorar un "gag" de humor negro más original.

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