
A Pierce Brosnan, toda vez que dejó de personificar en la pantalla al agente 007, no le faltó trabajo en el cine. Y en la televisión volvió a intervenir en varias series. Precisamente en una de ellas, "Mobland", que ha afrontado su segunda temporada, tiene una importante participación. Estos días pasados los ha vivido en Mallorca, donde la productora Paramount eligió exteriores de gran belleza en La Fortaleza, un maravilloso paraje en el Puerto de Pollensa. El papel de Pierce es el de Conrad Harrigan, patriarca de una familia mafiosa irlandesa pero con sede en Londres. Con Brosnan, encabezando también el reparto, se le ha visto compartir secuencias junto a Helen Mirren, como Maeve Harrigan, a quien se la recuerda todavía por su magnífica identificación con la reina Isabel II de Inglaterra en un biopic.
Nada más que cuatro películas como James Bond
Aunque Pierce Brendan Brosnan, actor y productor irlandés, tiene una notable biografía artística, que inició en Londres en el teatro, su notoriedad procede de haber protagonizado cuatro películas sobre las aventuras del agente ideado por el escritor británico Ian Fleming, entre los años 1995 y 2002.
Fue elegido, sin llegar a ser objeto de una minuciosa audición, porque Timothy Dalton, que había interpretado a James Bond, se negó en 1995 a protagonizar "Goldeneye". Debía estar harto y tal vez exigió más dinero. Mel Gibson también estuvo en la mente de los productores mas se decidieron por Pierce Brosnan. Da la casualidad que cuando se retiró Roger Moore, otro James Bond, ya le ofrecieron ese papel a Brosnan, pero en aquella ocasión no pudo aceptarlo porque estaba inmerso en una serie de televisión de mucho éxito, "Remington Steele". Esas cosas suelen ser habituales a la hora de prever un reparto. Por ejemplo, también Russell Crowe estuvo a punto de encarnar al agente "con licencia para matar", y tuvo que decir que le era imposible, al estar filmando "Gladiator".
Volviendo a Pierce Brosnan: sus cuatro películas fueron taquilleras. Y la crítica lo trató bien. Llegó a publicarse que al que llamaban "El Bond del millón de dólares" lo comparaban con sus anteriores colegas que habían sido en la pantalla "el agente 007". Su interpretación incorporaba la fortaleza de Sean Connery, la sensibilidad de George Lazenby, el carisma de Roger Moore y la intensidad de Timothy Dalton. A ello se añade que Pierce aportaba un matiz de vulnerabilidad propio.
En esas cuatro películas que rodó ya figuraban en el guion los progresos informáticos, las conspiraciones internacionales, el fin de la guerra fría y la caída del bloque comunista, el muro de Berlín.

¿Por qué no pudo rodar también una quinta secuela? Pierce Brosnan había cumplido los cincuenta. Y fue desechado para incorporar otra vez a James Bond. Lo sustituyó Daniel Craig. Anecdóticamente, Brosnan prestó años más tarde su voz a un videojuego con aventuras de cómic a cargo de James Bond.
Una infancia difícil sin conocer a su padre
Hijo de padre carpintero que abandonó a su familia cuando Pierce era un bebé, se crio después de que su madre tuviera que dejar Irlanda para irse a trabajar de enfermera a Londres, en la casa de unos abuelos, quienes al morir, dejaron al pequeño con unos tíos y finalmente en una pensión a cargo de su dueña, con quien no tenía parentesco alguno. "Mi infancia fue solitaria – recuerda el actor; pues no conocí a mi padre y a mi madre la veía sólo dos veces al año, cuando regresaba a nuestra casa".
Contaba once años cuando se fue a Escocia, donde residía su madre, que habíase casado de nuevo. Su padrastro lo llevó un día al cine, donde proyectaban "Goldfinger", una película de James Bond, de las primeras, las de Sean Connery. Y el adolescente Pierce Brosnan quedó impresionado con aquellas aventuras, con aquel agente secreto. Y desde entonces, qué casualidad por lo que le pasó luego al interpretar a aquel personaje que le había fascinado, su sueño fue ser actor, para lo que se mudó a Londres. Tuvo dudas, porque también le gustaba pintar, inscribiéndose en una escuela de arte, aunque finalmente acabó en el Centro Dramático londinense donde estuvo tres años. Como actor, se inició en 1966. Punto de arranque de una carrera ascendente, de éxito.
Enviudó de su primer matrimonio
En 1977 Pierce Brosnan conoció a la actriz australiana Cassandra Harris, con quien se casó tres años más tarde. Tuvieron dos hijos. Cassandra aportó otros dos hijos a la pareja, de una anterior relación. Desgraciadamente, en 1991 ella murió a consecuencia de un cáncer de ovarios, la misma enfermedad que llevó a la tumba a una de las hijas de Cassandra, la de su anterior unión, Charlotte.
Sobrellevó aquellas desgracias Pierce con gran entereza. Y en 1994 volvió a ilusionarse con una periodista norteamericana, Keely Shaye Smith. Tardaron en formalizar su unión y se casaron en 2001. Fueron padres de un par de mellizos. Y establecieron su residencia en Malibú Beach, California, donde continúan viviendo sin problemas. Pierce es católico, no le han gustado nunca los escándalos y no se le conocen aventuras sentimentales. También confiesa haberse interesado por el budismo, que le aporta tranquilidad, sin que eso signifique abdicar de su costumbre de ir a misa.
Entrenador de boxeo en su última película
Aunque, como contábamos al principio, Pierce esté presente en series de televisión, ello no significa que haya abandonado el cine, pues lo siguen contratando bien como galán maduro, todavía o en papeles de corte dramático.
Su última película, "Giant", está ambientada en el mundo del boxeo, producida por Sylvester Stallone, quien recordarán ya hizo sus pinitos en historias del ring llevadas a la pantalla. Brosnan interpreta al propietario de un gimnasio, luego entrenador de un púgil que en la vida real fue campeón mundial del peso pluma, Prince Naseem Hamed, a quien Pierce precisamente recuerda que lo vio pelear en Nueva York allá por los años 90. Para su papel tuvo que someterse diariamente a una larga sesión de varias horas en la sala de maquillaje donde le implantaban una nariz protésica.
Consciente de su edad, Pierce Brosnan ha dicho: "Tengo setenta y dos años y lo noto. Pero ¿qué cosa puedo hacer sino vivir la vida y el tiempo que me queda?

