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Fray Josepho y Monsieur de Sans-Foy

Un príncipe para Karmele

Fray Josepho y Monsieur de Sans-Foy entablan una acre disputa por los favores de la periodista.

Nuestros poetas han pasado un verano frivolón e intrascendente. Ya era hora de que tocaran un tema serio. Y en estas salta la noticia que ha convulsionado la vida social española: Karmele Marchante busca a su príncipe azul desde los platós de Sálvame, en Telecinco.

En fin, como no podía ser de otra manera, Fray Josepho y Monsieur de Sans-Foy entablan una acre disputa por los favores de la periodista.

EL FRAY ES TU HOMBRE
por Monsieur de Sans-Foy

Mi querida señorita
doña Karmele Marchante:
¿Busca Vd. acompañante?
(La noticia es inaudita,
pero está en la prensa escrita).
Me presento de inmediato,
porque tengo candidato.
¡Ya verá cómo le tienta,
si, al igual que a Cenicienta,
le probamos el zapato!

Pese al hábito que lleva
(y hace tiempo no se muda),
no hay un átomo de duda:
Lucifer le pone a prueba
con las súbditas de Eva.
Y una rubia natural
de esa voz angelical...
tan rotunda y femenina
que estremece la vitrina
de las copas de cristal...

Sois dos almas similares:
dos personas de relieve
muy del gusto de la plebe...
De los rudos paladares
de las clases populares.
Sois la chusma y la morralla
que no duerme ni se calla.
La cronista y el poeta...
Dos disparos de escopeta
cargaditos de metralla.

Si, por cómica figura,
Fray Josepho desmerece,
ante el público se crece,
y rebosa caradura
para la telebasura.
Es verdad que sobrestima
su talento con la rima...
pero... sé su Dulcinea.
¡Yo te pago lo que sea
por quitármelo de encima!

¡AY, SI YO PUDIERA!
Por Fray Josepho

La flor de los medios,
la grácil Karmele,
reclama en la tele,
con voz de bulbul,
un ser a su altura
que ejerza de amante.
Un hombre galante:
su príncipe azul.

No sigas buscando:
la cosa está lista,
gentil periodista
Karmele (con ka).
Yo tengo a tu príncipe.
Yo tengo a tu hombre.
Te digo su nombre:
Mesié de Sanfuá.

(Aunque él, que es humilde,
me ofrece a mí el puesto
y dice, modesto,
que yo soy mejor.
Pero es que, por fraile,
no soy muy proclive.
Y me lo prohíbe
mi Padre Prior).

Mesié te hará versos,
tal vez una oda,
pues es un rapsoda
de gran aptitud.
Será quien te alegre,
con gozo y con arte:
quien sepa tocarte
muy bien el laúd.

Será quien te colme
caprichos y antojos,
quien mire a tus ojos
con gran devoción.
Será quien te mime,
te cuide y te alabe;
quien guarde la llave
de tu corazón.

La espléndida oferta,
por tanto, la cedo.
Porque es que no puedo
(que no es por desdén).
Sanfuá, sin reservas,
a ti se consagra.
Y habiendo viagra,
le irá todo bien.

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