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Valencia en primavera, un agradable y luminoso paseo por la Ciudad Vieja

El centro histórico de Valencia conquistará al visitante como si de un buen vino se tratara.

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Valencia en primavera, un agradable y luminoso paseo por la Ciudad Vieja
Un agradable y luminoso paseo por la Ciudad Vieja de Valencia

Valencia es mucho más que su principal y más famoso atractivo: el Parque de las Artes y las Ciencias. Situada a orillas del río Turia, la capital de la Comunidad Valenciana posee uno de los cascos históricos más grandes de España lo que convierte cualquier visita a su centro en una inyección de rico patrimonio histórico y monumental, además de cultural y gastronómico, para algunos lo más importante.

Romanos, visigodos, musulmanes y finalmente cristianos han forjado en la ciudad del Turia una esencia y personalidad propia tanto en el arte, la gastronomía o en la estructura propia de la urbe (incluso en su sistema de regadío), un detalle que se palpa a cada paso y en cada esquina de la Ciudad Vieja (Ciutat Vella). A efectos prácticos es el auténtico centro histórico de Valencia.

El poderoso atractivo del mar y la playa, sobre todo en época estival, hace que una gran parte de los que viajan a Valencia o a pueblos cercanos no pasen una mañana o una tarde recorriendo la ciudad, algo altamente recomendable, ya que perderse por sus callejones empedrados, repletos de infinidad de secretos y sorpresas, es interesante desde todos los puntos de vista.

Más en concreto, el verdadero corazón de Valencia, su Ciudad Vieja, es la parte más recomendable de ser visitada y paseada. En sus calles se puede respirar a cada paso un ambiente tradicional y agradable, sobre todo porque ha mantenido su esencia y su trazado original, donde la vida hierve a todas horas en sus calles y callejones plagados de turistas de todas la nacionalidades, españoles de todas las regiones y, sobre todo, valencianos.

La calle de La Paz es un buen anticipo, con sus balcones engalanados a cada cual más bonito, para llegar, admirando de lejos el poderío de la Torre de Santa Catalina, a este corazón antiguo y moderno al mismo tiempo que es la zona de la Ciudad Vieja y el barrio de El Carmen. Ya en la Plaza de la Reina es comenzar un paseo, que podría hacerse en una mañana o una tarde, con el siempre presente olor a naranja, mezclado con el manjar más valenciano siempre presente en las cocinas de cada restaurante, un aroma a preparación de su emblema más internacional: la paella. Y es que a lo largo del día se van llenando las terrazas, donde es posible degustar algunas de las tapas más típicas y comer una buena ración de este invento tan español y valenciano.

Los vecinos se mezclan en la plaza con las decenas de turistas que visitan la ciudad y se quedan embelesados con las vistas del Miguelete (el Micalet), uno de los campanarios más famosos de España. Coronar sus 70 metros de altura requiere subir un total de 203 peldaños por una estrechísima escalera de caracol.

La impresionante Catedral de Valencia, en la plaza de la Virgen, a pocos minutos de la Plaza de la Reina, es el principal punto de encuentro de los valencianos y los viajeros que visitan la ciudad, con un crisol de estilos en su planta desde el gótico, hasta con elementos del Románico, del Gótico francés, del Renacimiento, del Barroco o del Neoclásico. Tomar un helado o un café en ella es de obligado cumplimiento ya que desde esta plaza se puede acceder al Palacio de la Generalitat. En la misma plaza se encuentra la Fuente del Turia, una representación alegórica del río Turia, esculpida por Manuel Silvestre Montesinos en 1976. Y no acaba ahí la historia, en la mima plaza, frente a la puerta de los Apóstoles de la Catedral de Valencia se reúne una reliquia que sigue en activo, el Tribunal de las Aguas, declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

En la parte medieval e histórica de Valencia da la sensación de que al cruzar una calle o pasar por una esquina va a aparecer un rincón merecedor de entrar en la lista de Patrimonio Mundial y es el caso del Palacio del Marqués de Dos Aguas. Este edificio en sí mismo es una maravilla y bien merece la pena una visita. Con una fachada que dejará ensimismado al viajero, especialmente su portada de alabastro y está considerado uno de los edificios más representativos del barroco nacional.

Estos son algunos de los imprescindibles si se plantea un pequeño recorrido por el casco histórico de esta ciudad tan agradable y que posee una luz especial. Un paseo de una jornada, pensado para los que no tienen tiempo, o simplemente para los que están de paso.

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