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La Toscana en invierno: una pequeña ruta con paisajes increíbles, mucha gastronomía y un palacio

Viajar a la Toscana no tiene por qué estar ligado al verano. Durante el otoño y el invierno esta región italiana ofrece propuestas muy interesantes.

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Viajar a la Toscana no tiene por qué estar ligado al verano. Durante el otoño y el invierno esta región italiana ofrece propuestas muy interesantes.
La Toscana en invierno: una pequeña ruta con mucha gastronomía, paisajes increíbles y palacios

La postal típica de la Toscana está inseparablemente ligada al verano, pero eso puede cambiar con la primera oportunidad de viajar a este maravilloso rincón del mundo en las estaciones de otoño o invierno. Un viaje interesante desde muchos puntos de vista, aunque siempre teniendo en cuenta la alta probabilidad de lluvias constantes, pero no excesivamente desapacibles. La provincia de Lucca, en la región más famosa de Italia, ofrece propuestasd lo más variado para descubrir rincones gastronómicos con mucha personalidad, paisajes bañados con una luz especial durante estos días invernales y algunas de las llamadas Villas medievales.

Tres o cuatro días son suficientes para poder descubrir algunos de los pueblos más vistosos de la llamada llanura de Lucca situada entre los Apeninos, la localidad de Pisotoia y el monte Pisano, donde degustar la maravillosa gastronomía local o visitar alguna de sus villas medievales, entre la que destaca Torrigiani.

La Provincia de Lucca deriva del antiguo departamento homónimo que pertenecía al Gran Ducado de Toscana y que fue creado en el año 1849 cuando se anexionó Lucca a la Toscana, aunque en esa época tenía algunas diferencias territoriales con la provincia actual, quedó dentro del Ducado de Módena.

Una Villa toscana con estilo propio

A pocos kilómetros en coche desde Lucca, con la vista puesta en los Apeninos a un lado y Montecarlo (no confundir con el Principado de Mónaco) al otro, se eleva la Villa Torrigiani que destaca en tres unas cuarenta villas de este estilo en toda la zona, de las cuales veinte son visitables.

Villa Torrigiani se encuentra en la pedanía de Camigliano, una ciudad en Capannori, Lucca y la primera mención registrada de la villa proviene de 1593, con datos de que perteneció a la familia Buonvisi. Esta es una villa de lujo, pero no un lujo moderno, mantiene una presencia desgastada pero con un atractivo especial, un palacete que data de la segunda mitad del siglo XVI, con un extenso jardín exterior en una finca de tamaño alargado, quedando el edificio principal en mitad del terreno. Algo que ocurre con frecuencia en las villas de este estilo en la Toscana y alrededores de la ciudad de Lucca.

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El palacete de Villa Torrigiani.| David Alonso Rincón.

En cuanto a su apariencia, Villa Torrigiani destaca por su suntuosa fachada exterior, construida con diferentes materiales como piedra gris y toba alternando pilares y arcos amarillos, a lo que hay que añadir estatuas de mármol de color blanco. La fachada posterior, a diferencia de la parte delantera, es de estilo Renacentista tardío y se caracteriza por un gran pórtico de estilo Toscano.

Aún habitada por los descendientes de marqués Santini, es su actual propietaria, María Victoria Collona, la encargada de mostrar su palacete en una visita privada muy especial.

Es curioso ver que al principio del camino, cerca de la majestuosa puerta de entrada a la finca, hay un pequeño conjunto de casas antes destinado a los criados, en estado de semi abandono, aunque esto no impide que en su interior dispongan de comodidades y servicios.

A pocos kilómetros de la capital de la provincia de Lucca también encontramos la Società Agricola Wandanna Montecarlo, muy cerca del pueblo del mismo nombre. En ella sus productores locales recogen la mejor materia prima de esta tierra para transformarlo en vinos de la más alta calidad.

Sin salir de la llanura de Lucca, bajo la protección de las montañas, en lo alto de una colina, con unas impresionantes vistas al valle en mitad de la Toscana se encuentra Ai Carli Valgiano, una especie de posada antigua pero regentada por una familia de emprendedores que ofrece su casa para los visitantes y viajeros. Es imprescindible probar alguno de los manjares naturales que se elaboran en su cocina. Decenas de estos pequeños productores muestran sus mejores manjares en la feria gastronómica Il Desco, celebrada en Lucca, durante varios días a finales de noviembre y principios de diciembre.

Un tercer punto de interés gastronómico y lúdico, no muy lejos de Lucca, cerca de la localidad de Montecarlo y también en este precioso valle de la Toscana, se encuentra la Azienda agricola Bordocheo, una pequeña granja moderna donde poder degustar una amplia selección de vino y aceite de oliva de muy alta calidad, al mismo tiempo que es posible recibir una clase de iniciación para catar estos dos productos de la zona.

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Viñedos en la ladera de la montaña, cerca de Capannori. | D.A.

Tras conocer los sabores típicos de los productos más elementales de la Toscana, un pequeño paseo hacia lo alto de la colina muestra una pequeña extensión de viñedos y varias casas mezcladas entre el verdor, donde por estas fechas invernales ha encontrado su cobijo perfecto el artista belga Peter de Rock necesitado de concentración y tranquilidad.

En definitiva, esta parte del mundo es ideal en invierno para un descanso tranquilo, un retiro de temperatura agradable sólo interrumpido por el sonido de la lluvia, sin las interferencias del mundo moderno, si uno se lo propone en serio y las bondades gastronómicas que hacen de la Toscana ese rincón del mundo tan especial.

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