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Los mejores vinos para maridar la Ruta del Cocido madrileño

El recorrido de este 2026 recorre más de 40 restaurantes con sopas, garbanzos, carnes y vinos locales hasta el 31 de marzo.

Plato de cocido completo | Cordon Press

Félix Lanz, experto en maridajes, estuvo en Es la Mañana de Fin de Semana de esRadio para hablar de la Ruta del Cocido madrileño, un recorrido incluye más de 40 restaurantes de Madrid y de toda la Comunidad de Madrid. Toda la información está en la web. "¿Qué tiene el cocido que a todos enamora? La verdad que es un plato clásico que siempre ha gustado mucho. Se elabora de diferentes maneras según la zona de España, pero ahora hay como unas ganas de cocido en cualquier tipo de edades y generaciones", explicó.

En Madrid, la tradición marca que se suele preparar los jueves. Muchos restaurantes lo ofrecen por 15, 16, 20 o 25 euros, con bebida y postre incluidos. "Se trata de la edición número 16 de la ruta, esto confirma que funciona y que el público responde", destacó Félix Lanz.

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Tres vuelcos y maridajes

La ruta se organiza por vuelcos, el primero es la sopa. "Humeante, servida muy caliente, con fideo cabellín, cocido dos minutos y que casi se acabe de hacer en el plato. Aquí iría bien un vino blanco de Jerez o un blanco seco", aconsejó Félix Lanz.

En el segundo vuelco se incluyen las verduras: patatas, zanahorias, nabos, etc. En este momento, el experto en maridaje explicó que "para las verduras iría ideal un blanco fermentado en barrica, por ejemplo, albillo real de Madrid". Eso se debe a que "eja respetar los sabores y acompaña perfectamente los primeros ingredientes y las carnes que vienen después", matizó.

El tercer vuelco reúne carnes y embutidos: pancetas, tocinos, chorizos y, a veces, morcilla. "Aquí, sin lugar a dudas, creo que es precioso ir a un clásico: un Rioja Reserva, un Gran Reserva o un tinto de Toro con barrica. Tienen cuerpo y fruta, que refrescan muy bien estos platos", recomendó el experto en vinos.

Si se prefiere un solo vino para toda la comida, Félix sugiere optar por un tinto que respete la intensidad de todos los platos, como las garnachas de San Martín de Valdeiglesias, que destacan por su mineralidad y fruta de media intensidad. "Siempre mejor tinto que rosado para todo, porque el rosado con la sopa no ligaría tanto", destacó.

Postres y digestión

La ruta también cuida el postre. "Uno de los cocidos más clásicos ofrece torrijas o suflé de merengue de limón flambeado al momento. Para beber, un vino dulce rancio, Pedro Ximénez de Málaga o Alicante, o incluso un buen Oporto. Y luego, cartas o orujo, o una buena siesta, que también ayuda a la digestión", señaló Lanz.

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