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Ni mindfulness ni meditación: llega el 'niksen', el antídoto contra la generación 'burnout'

Esta tendencia holandesa propone el ocio sin culpas para combatir el burnout y potenciar la memoria en un mundo obsesionado con la hiperactividad.

Pixabay/CC/Pexels

En una sociedad que rinde culto a la hiperconectividad y a la productividad incesante, el concepto de "perder el tiempo" se ha convertido en el último tabú. Actualmente vivimos bajo la tiranía de la agenda llena, donde cada minuto libre debe ser aprovechado para aprender un idioma, hacer ejercicio o gestionar redes sociales. Sin embargo, desde los Países Bajos llega una corriente que propone exactamente lo contrario: el 'niksen'.

El término, que en neerlandés significa literalmente "no hacer nada", es mucho más que una palabra de moda o un hashtag para días de descanso. El 'niksen' es un modus operandi vital que consiste en dejar el cuerpo en reposo y la mente en modo automático.

A diferencia de la meditación o el mindfulness, que requieren atención plena y foco en la respiración, el 'niksen' no exige ningún esfuerzo. No se trata de alcanzar un estado de iluminación, sino simplemente de estar, sin un propósito claro. Practicarlo es, en teoría, sencillo: mirar por la ventana, observar a la gente pasar desde un banco, o simplemente sentarse en un sillón sin música, sin libros y, sobre todo, sin pantallas.

El antídoto contra la generación 'burnout'

La popularidad de esta técnica no es casual. Los expertos coinciden en que estamos ante una generación "quemada" o con el síndrome del burnout, abrumada por la ansiedad de ser constantemente útil. En este contexto, el 'niksen' surge como una herramienta de supervivencia.

De hecho, actualmente el mayor obstáculo para su práctica no es la falta de tiempo, sino la barrera psicológica: la culpa. Hemos sido educados para creer que el valor personal está ligado al rendimiento. Por eso, al intentar "no hacer nada", suele aparecer un remordimiento que nos empuja de nuevo al teléfono móvil o a buscar una tarea pendiente. Romper ese ciclo es, según los psicólogos, el primer paso para recuperar la salud mental.

Los beneficios científicos del ocio consciente

Aunque parezca contradictorio, estar ocioso es una inversión en la propia capacidad intelectual. De hecho, la ciencia ha demostrado que cuando permitimos que la mente divague sin un objetivo concreto, se activan áreas cerebrales que permanecen latentes durante la actividad enfocada. Entonces, ¿qué mejora esta técnica?

Cómo empezar a practicar el 'niksen'

Para integrar el 'niksen' en la rutina diaria no hace falta cambiar de vida, sino cambiar de perspectiva. Los especialistas recomiendan empezar con pequeños bloques de cinco a diez minutos al día. El objetivo es encontrar momentos donde la inacción no se sienta como una falta, sino como un lujo necesario.

Sentarse en silencio mientras se toma un café, sin consultar el correo; o simplemente dejar que la vista se pierda en el horizonte durante un trayecto en transporte público, son formas eficaces de iniciarse. La clave es hacerlo sin un "para qué".

En definitiva, en un mundo que corre a toda velocidad, el mayor acto de rebeldía —y de cuidado personal— es permitirse el derecho a la nada. El 'niksen' nos recuerda que, a veces, la forma más productiva de pasar la tarde es, sencillamente, dejar que el tiempo pase de largo.

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