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El fallido intento de resucitar el palo de hockey

Un estudio ampliamente publicitado resucitaba la idea de que el siglo XX supuso un incremento anormal de la temperatura. Era mentira.

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Un oso polar en el Ártico, otro de los mitos del calentamiento global. | Corbis

Uno de los mayores fraudes en la ciencia del clima fue el ya hace mucho tiempo desacreditado "palo de hockey", la gráfica elaborada por el climatólogo alarmista Michael Mann que mostraba unas variaciones del clima muy pequeñas hasta una subida espectacular en el siglo XX. De ahí el nombre: la gráfica parece un palo de hockey tumbado, con la parte inferior del palo mirando hacia arriba. El estudio de Mann fue seleccionado por el IPCC para ilustrar uno de sus informes entre muchos otros que no indicaban esa excepcionalidad del siglo XX.

El estudio de Mann ya fue derrumbado por sus propios errores: bastaba alimentar las técnicas estadísticas empleadas por el climatólogo con datos aleatorios para que los resultados produjeran esa misma forma de palo de hockey. Pero hace unas semanas, un estudio dirigido por Shaun Marcott, estudiante de posgrado de la Universidad del estado de Oregon, y publicado en Science llevaba a los titulares de prensa lo que parecía una reivindicación de la famosa gráfica. Pero, de nuevo, el estudio fallaba en lo esencial: es incapaz de probar que el siglo XX supusiera un aumento de temperaturas excepcional.

La primera alarma saltó cuando los críticos se dieron cuenta de que, siendo el artículo una elaboración posterior sobre la tesis de Marcott, dicha tesis no mostrara ningún palo de hockey. Tras investigarlo más a fondo han encontrado dos errores estadísticos muy básicos que echan por tierra el nuevo palo de hockey. El primero, y más obvio, es que la reconstrucción de las temperaturas pasadas, que va hasta 11.300 años atrás, carece de la resolución suficiente para mostrar ningún aumento de temperaturas similar al del siglo XX, al "suavizar" posibles picos que duren menos de 300 años.

El segundo hace falta explicarlo más. Dado que carecemos de datos de temperatura para la mayor parte de los 11.300 años del estudio, lo que se hace para averiguar las temperaturas pasadas es emplear datos llamados proxy, que no son de temperatura pero tienen una suficiente correlación con ella como para poder extrapolarla. El caso es que los datos proxy empleados por Marcott que llegan hasta el siglo XX han sufrido un cambio de fecha que los autores no han explicado. Si se elimina ese cambio, el palo de hockey desaparece, como ha demostrado McIntyre.

Tras las críticas, los autores del estudio han reconocido que la subida de temperaturas del siglo XX no es una señal "estadísticamente robusta", una forma técnica de reconocer que no sirve para nada, aunque no han contestado a algunos de los aspectos más polémicos, como el cambio de fecha de los datos proxy. Algunos periodistas están empezando a pedir explicaciones. Andy Revkin, del New York Times, entrevistó al coautor Jeremy Shakun, de la Universidad de Harvard, quien aseguró que se encontraban ante un "súper palo de hockey". Ahora se pregunta cómo "cuadran los autores las reservas expresadas ahora con las sentencias mucho más firmes que hicieron sobre sus hallazgos ante los periodistas".

En Tecnociencia

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