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Amenazas, boicots y destrozos: los cazadores piden que la violencia animalista sea delito de odio

La RFEC denuncia que el sector cinegético sufre "un acoso y una violencia al alza por parte del colectivo animalista".

La RFEC denuncia que el sector cinegético sufre "un acoso y una violencia al alza por parte del colectivo animalista".
Los cazadores piden que la violencia animalista se considere delito de odio. | RFEC

Insultos en las redes sociales, boicot de las cacerías, destrozos en vehículos y puestos de caza o incluso robos de arma con amenazas directas de muerte. Estas son algunas situaciones que sufren los cazadores por ejercer una actividad legal y regulada, al menos hasta ahora. Hartos de la "violencia y el acoso" por parte de los "grupos animalistas", la Real Federación de Caza (RFEC) exige que estas agresiones y acosos dejen de aumentar, o al menos, no queden impunes.

El presidente de la RFEC, Manuel Gallardo, ha anunciado que solicitará al futuro Gobierno de España y a los principales partidos políticos de la oposición la modificación del artículo 510 del Código Penal, para que se castiguen como delitos de odio este tipo de episodios.

"Es una medida prioritaria ya que el sector está sufriendo un acoso y una violencia al alza por parte del colectivo animalista, pasando en unos años de ataques en redes sociales a través de perfiles falsos a incidentes durante las jornadas de caza que ponen en peligro la seguridad de los cazadores y la práctica de una actividad legal y fundamental a nivel socioeconómico y ambiental", ha señalado Gallardo.

"Espero que te revienten en una violación múltiple"

Las amenazas e insultos en las redes sociales por parte de los radicales animalistas se han convertido ya en una constante que, según denuncia la RFEC, cada vez va a más. "Ojalá un día tu coño sea el motivo de diversión y de fiesta de una horda de salvajes", fue el mensaje que le envió una defensora de los animales a otra mujer, amante de la caza y la cría de galgos. La animalista remató su comentario añadiendo: "Espero que a ti te revienten en una violación múltiple".

Otro de los incontables casos es el de Mel Capitán, una joven cazadora, influencer y bloguera en la revista Jara y Sedal, a la que insultaron y acosaron impunemente incluso después de su muerte. Mel falleció tras quitarse la vida, sin embargo, eso no frenó a las hordas animalistas, a la que dedicaron frases como: "Yo propongo matar y degollar a todos estos putos cazadores, total solo sirven para hacer el mal. Ojalá se maten todos de la misma manera que esta tía". Aunque la revista se querelló contra ellos, las juezas consideraron que los insultos a la cazadora estaban amparados por la "libertad de expresión", según el auto al que tuvo acceso Jara y Sedal.

A veces la violencia sobrepasa la barrera virtual y se traslada directamente a los cotos. Según la RFEC, en las últimas semanas se han producido boicots en cacerías, destrozos en los vehículos y la destrucción de puestos de caza. También denuncian episodios violentos como el del "animalista que increpó, forcejeó y le quitó el arma a un cazador de 70 años, al que luego encañonó y amenazó de muerte en Olocau (Valencia) el pasado domingo, 20 de agosto, según la noticia recogida por Jara y Sedal.

Con la petición de reforma del Código Penal para que estos episodios se tipifiquen como delito de odio, la RFEC ha anunciado que comenzará a trabajar con los distintos partidos que firmaron el "Compromiso Político con la Actividad Cinegética 2023/27"; donde PSOE, Partido Popular y Vox se comprometieron con el sector cinegético de cara a esta legislatura apoyando medidas por el reconocimiento y el respeto social de la caza, la no criminalización de conductas o juicios de valor previos que perjudiquen su imagen en la sociedad o la creación de un Observatorio de Violencia Animalista.

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