
Un equipo internacional de astrónomos ha detectado lo que podría ser una población completamente nueva de galaxias ocultas, invisibles hasta ahora con los métodos convencionales. De confirmarse su existencia, estas galaxias no solo alterarían los modelos actuales sobre la evolución cósmica, sino que también aportarían una explicación clave al balance energético del universo.
El hallazgo se basa en la imagen más profunda jamás obtenida en longitudes de onda del infrarrojo lejano, una región del espectro electromagnético que permite observar el polvo cósmico donde nacen las estrellas. La imagen, resultado de la combinación de 141 exposiciones capturadas por el telescopio espacial Herschel, revela cerca de 2.000 galaxias, muchas de ellas tan tenues y distantes que apenas se distinguen entre la saturación de luz de fondo.
Una imagen infrarroja revela lo invisible del cosmos
"Este trabajo ha llevado la ciencia con Herschel a su límite absoluto", señaló el Dr. Chris Pearson, autor principal de uno de los estudios y miembro de STFC RAL Space. "Exploramos mucho más allá de lo que normalmente podemos ver con claridad y potencialmente estamos revelando una nueva población de galaxias que emite la luz más tenue que podemos detectar".
🔭 Astrónomos descubren una población de «galaxias ocultas» que desafía los modelos actuales del universo.
— Enrique Coperías (@CienciaDelCope) April 10, 2025
🎇 Un misterioso resplandor en el espectro del infrarrojo pone sobre la pista a los científicos de lo que podría ser una población fantasma de galaxias, que han permanecido… pic.twitter.com/kgteEQO7qJ
El equipo ha bautizado esta región como el Campo Oscuro Herschel-SPIRE, y es cinco veces más profundo que cualquier imagen anterior tomada por Herschel. Gracias a esta profundidad, los científicos lograron detectar galaxias extremadamente polvorientas, lugares donde se forman la mayoría de las nuevas estrellas, pero que permanecen ocultas en otras longitudes de onda.
El problema es que la imagen es tan rica en información, que muchas galaxias se solapan, volviéndose indistinguibles unas de otras. Para sortear esta limitación, los investigadores aplicaron técnicas estadísticas avanzadas que les permitieron analizar las zonas borrosas de la imagen, según explicó Thomas Varnish, autor del segundo estudio y doctorando en el MIT.
Lo que encontraron fue una señal clara: una población de galaxias extremadamente débiles, que no habían sido detectadas previamente. Estas estructuras podrían explicar parte de la energía infrarroja de fondo del universo, una cantidad que hasta ahora no cuadraba del todo en los modelos actuales.
De confirmarse, este descubrimiento obligaría a revisar las teorías actuales sobre el número y la evolución de las galaxias. También tendría implicaciones sobre cómo y cuándo se formaron las primeras estrellas y estructuras del universo.
El siguiente paso será observar estas galaxias ocultas usando otros telescopios y en diferentes longitudes de onda, para verificar si se trata de una población nueva o de objetos ya conocidos pero extremadamente tenues.
