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Así es el cambio de sexo que ocurre en el 6% de las aves australianas y que intriga a los científicos

El estudio incluyó urracas, cucaburras, palomas y loros .

El estudio incluyó urracas, cucaburras, palomas y loros . | Pixabay/CC/BeStrongEnoughToLetGo

Un equipo de la Universidad de Sunshine Coast (Australia) ha documentado que la inversión sexual, un fenómeno en el que un individuo muestra características físicas de un sexo, pero genética del otro, es más común en aves silvestres de lo que se pensaba. En un análisis de casi 500 ejemplares de cinco especies, identificaron que hasta un 6% presentaba esta condición, con posibles repercusiones para la conservación de especies amenazadas.

El estudio, publicado en Biology Letters, examinó aves ingresadas en hospitales de fauna silvestre del sureste de Queensland con lesiones o enfermedades no relacionadas con la reproducción. Las especies analizadas incluyeron urracas, cucaburras, palomas y loris. Tras su fallecimiento, los investigadores analizaron sus órganos reproductivos y su ADN para determinar el sexo genético y compararlo con sus características físicas.

En el 92% de los casos, las aves eran hembras según su ADN, pero tenían órganos reproductivos de macho. Además, se encontró una cucaburra que, pese a ser macho genéticamente, mostraba signos claros de haber puesto huevos recientemente.

La conservación

La profesora asociada Dominique Potvin, coautora del estudio, destacó que la determinación del sexo en aves silvestres "es más fluida de lo que se pensaba" y que esta condición puede mantenerse hasta la edad adulta. Por su parte, el Doctor Clancy Hall, autor principal, advirtió que la presencia de animales con inversión sexual podría generar proporciones de sexos desequilibradas, afectar al éxito reproductivo y reducir el tamaño de las poblaciones, con especial preocupación para especies en riesgo.

Según Hall, este fenómeno puede alterar las preferencias de pareja y provocar descensos en la población. Además, complica la labor de investigadores y conservacionistas, ya que pone en cuestión la fiabilidad de métodos habituales de identificación del sexo, como los marcadores genéticos, el plumaje o el comportamiento.

Las causas de este fenómeno no están claras. El equipo apunta a la necesidad de más investigaciones para esclarecer el papel de los factores ambientales y el impacto sobre las especies amenazadas. Entre las posibles influencias se mencionan sustancias químicas disruptoras endocrinas y niveles elevados de hormonas del estrés, que podrían alterar el desarrollo sexual.

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