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Cómo proteger tus compras, tus viajes y tu vida digital con gestos sencillos: guía práctica para estar seguro

Protégete en internet con hábitos sencillos para comprar, viajar y comunicarte sin necesidad de herramientas complejas.

Ibercaja_Pareja comprando ordenador en casa | Libertad Digital

La vida digital se ha convertido en parte de la rutina diaria: hacer una compra, reservar un alojamiento, gestionar una cuenta o simplemente chatear con un familiar. Este entorno, tan cotidiano como diverso, también ha generado nuevas formas de engaño que imitan experiencias reales y se presentan con total normalidad. Sin embargo, protegerse no depende de saber informática, sino de adoptar hábitos simples que previenen la mayoría de los fraudes. Esta guía recoge las situaciones más habituales y cómo afrontarlas con calma y sentido común.

Tu móvil, tu primera línea de defensa

El teléfono móvil se ha convertido en el principal canal por el que comienzan muchos intentos de fraude. Un mensaje de WhatsApp que simula una urgencia, una notificación que imita a una entidad bancaria o un enlace que dirige a una tienda falsa. Lo que hace que estas amenazas funcionen no es el dispositivo en sí, sino la confianza automática con la que los usuarios responden a ciertos estímulos.

Para minimizar los riesgos, actualizar el sistema operativo, revisar la configuración de privacidad y evitar las descargas fuera de las tiendas oficiales son tres medidas básicas. También conviene controlar el número de aplicaciones instaladas, los permisos que se han concedido y eliminar las que ya no se usan. Muchas estafas se evitan simplemente al no instalar apps de origen desconocido.

Compras online: identificar lo que no encaja

Las tiendas online fraudulentas se camuflan cada vez mejor. Algunas copian el diseño de plataformas reales, utilizan fotografías tomadas de otras webs o presentan textos traducidos de forma automática. El objetivo es provocar una reacción rápida, antes de que el usuario verifique.

Evitar estas estafas pasa por tres acciones clave: buscar opiniones contrastadas, revisar la política de devoluciones y desconfiar si solo se acepta transferencia bancaria. Si no hay otros métodos de pago, el comprador queda sin protección en caso de que el producto no llegue o sea falso. Comprar con calma y comparar precios son dos hábitos que siguen funcionando como barrera frente a este tipo de engaños.

Reservas y alquileres que nunca llegan a existir

Con el aumento de los desplazamientos, los anuncios falsos de alojamientos también se hacen más frecuentes. Suelen incluir fotografías atractivas, ubicaciones perfectas y mensajes convincentes por parte de supuestos propietarios. Lo que marca la diferencia es la insistencia en cerrar la reserva rápidamente y trasladar el pago fuera de las plataformas oficiales.

La verificación es fundamental: intentar visitar el inmueble, pedir un contrato por escrito y mantener siempre la comunicación dentro del canal oficial. En cuanto el interlocutor insista en realizar el pago por fuera o en acelerar el proceso, conviene parar. El exceso de urgencia es una señal clara de alerta.

Mayores e hijos: dos perfiles con necesidades distintas

Tanto personas mayores como jóvenes utilizan los dispositivos digitales con frecuencia, pero sus patrones de uso y sus puntos vulnerables son diferentes. Los mayores suelen confiar en mensajes o llamadas que simulan ser del banco, mientras que los jóvenes pueden compartir información sin verificar quién está al otro lado.

Las recomendaciones son también distintas. Para los mayores: recordar que ninguna entidad bancaria solicita claves por teléfono o en cajeros y fomentar pequeñas rutinas como cubrir el teclado al introducir el PIN. Para los menores y adolescentes: enseñarles a proteger sus datos, revisar quién les contacta y no responder a números desconocidos sin verificar.

Autónomos y pymes: saturación que abre la puerta al engaño

Quienes gestionan pequeños negocios reciben diariamente numerosos correos con temas administrativos, bancarios o relacionados con certificados digitales. Esta sobrecarga facilita que un mensaje falso se confunda con uno legítimo. A menudo, los estafadores imitan logotipos, plantillas y remitentes para parecer auténticos.

Aquí, las medidas más eficaces son tres: comprobar siempre la dirección completa del remitente, evitar hacer clic en enlaces incluidos en correos dudosos y consultar directamente con la entidad en caso de duda. Acceder a la web escribiendo la dirección manualmente en el navegador también ayuda a evitar redirecciones maliciosas.

Seguridad digital cotidiana: no se trata de saber más, sino de actuar mejor

La prevención no pasa por desconfiar de todo, sino por detenerse unos segundos antes de actuar, verificar lo que no encaje y aplicar con regularidad unos pocos hábitos básicos. Actualizar los dispositivos, usar contraseñas distintas, revisar permisos y evitar enlaces desconocidos son acciones que no requieren conocimientos técnicos, pero sí constancia.

Los fraudes evolucionan, pero las claves para evitarlos siguen siendo las mismas: observar, comparar y actuar con calma antes de tomar decisiones. La seguridad digital es, en gran parte, una cuestión de costumbre.

Esta información forma parte del Programa de Educación Financiera de Ibercaja en colaboración con Funcas. Finanzas para todos.

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