L.D. / EFE.-
Los orígenes de la escritura cuneiforme se sitúan hacia el año 3.200 a.C. en el sur de Mesopotamia, donde se encontraba la ciudad de Uruk. Los símbolos iniciales se fueron desarrollando para poder recoger conocimientos de todos los ámbitos sociales.
A los documentos berlineses sobre esta escritura, llamada así por sus signos en forma de cuña, se sumarán en breve otros de los principales centros museísticos dedicados a esa época, como el Ermitage de San Petesburgo, el Louvre de París o el British Museum londinense.
Para muchos investigadores, la biblioteca virtual (en la dirección www.smb.spk-berlin.de ) les evitará numerosos desplazamientos y la posibilidad de comparar desde su pantalla de ordenador diversas muestras. La página de internet sí facilita el trabajo de búsqueda con glosarios, por medio de los cuales se puede, por ejemplo, agrupar todas las tablas que contengan el mismo símbolo.
Los restos permiten conocer, por ejemplo, el sistema administrativo de aquel momento, algo que podría ser de interés para juristas, pero además para ecólogos, sociólogos y especialistas en agricultura o estadística que podrán bucear en los orígenes de estas ramas del conocimiento.
Además, muchas de las tablas proceden del ámbito escolar y no son más que deberes de los alumnos que la arcilla, al secarse, ha conservado para la eternidad. En las "libretas del colegio" de aquella época se muestran ejercicios lingüísticos o cuentas, pero además, en algunos reversos de las tablillas, se pueden ver dibujos que los alumnos hacían cuando la clase era aburrida.
A los documentos berlineses sobre esta escritura, llamada así por sus signos en forma de cuña, se sumarán en breve otros de los principales centros museísticos dedicados a esa época, como el Ermitage de San Petesburgo, el Louvre de París o el British Museum londinense.
Para muchos investigadores, la biblioteca virtual (en la dirección www.smb.spk-berlin.de ) les evitará numerosos desplazamientos y la posibilidad de comparar desde su pantalla de ordenador diversas muestras. La página de internet sí facilita el trabajo de búsqueda con glosarios, por medio de los cuales se puede, por ejemplo, agrupar todas las tablas que contengan el mismo símbolo.
Los restos permiten conocer, por ejemplo, el sistema administrativo de aquel momento, algo que podría ser de interés para juristas, pero además para ecólogos, sociólogos y especialistas en agricultura o estadística que podrán bucear en los orígenes de estas ramas del conocimiento.
Además, muchas de las tablas proceden del ámbito escolar y no son más que deberes de los alumnos que la arcilla, al secarse, ha conservado para la eternidad. En las "libretas del colegio" de aquella época se muestran ejercicios lingüísticos o cuentas, pero además, en algunos reversos de las tablillas, se pueden ver dibujos que los alumnos hacían cuando la clase era aburrida.
