El error al evitar los carbohidratos que puede disparar tu colesterol
Un estudio de Stanford revela que la ingesta de grasas saturadas eleva el riesgo cardiovascular según la predisposición de cada individuo.
Una nueva investigación sugiere que factores hereditarios explican por qué algunas personas pueden experimentar un aumento repentino de los niveles de lipoproteína de baja densidad al someterse a regímenes alimenticios específicos. Según el estudio, que fue presentado en la reunión anual principal de la Sociedad Estadounidense de Nutrición, el alto consumo de lípidos que suele acompañar a una pauta restrictiva en azúcares interactúa con nuestro organismo de forma que puede aumentar el riesgo de padecer enfermedades cardíacas. El papel del genoma explica por qué distintos pacientes pueden seguir los mismos hábitos y obtener resultados completamente diferentes.
"Nuestros hallazgos sugieren que algunas personas pueden ser más sensibles a los efectos de las grasas saturadas sobre el aumento del colesterol LDL, particularmente en el contexto de una dieta baja en carbohidratos, debido a su predisposición genética", afirma Alexa Barad, investigadora en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford. La científica subraya que estas evidencias ponen de manifiesto la gran heterogeneidad en la respuesta a la alimentación. A veces, las conversaciones sobre nutrición se simplifican demasiado, ya que mientras un individuo puede sufrir alteraciones negativas, otro paciente no experimentará cambio alguno, por lo que ambas situaciones son ciertas dependiendo de la constitución de cada individuo.
Estudios previos ya habían demostrado que reducir la ingesta de azúcares y harinas puede favorecer la pérdida de peso y el control de la glucosa en sangre en ciertos perfiles demográficos, pero sus consecuencias cardiovasculares seguían arrojando datos inconsistentes. Por este motivo, los investigadores de este proyecto buscaron una manera de predecir qué pacientes se beneficiarían del cambio de hábitos y quiénes, por el contrario, podrían enfrentarse a una subida peligrosa de sus niveles lipídicos.
Los análisis
La base de esta investigación clínica se apoya en los datos del ensayo controlado aleatorizado conocido como Dietfits. En este programa, más de seiscientos adultos siguieron de cerca un control nutricional bajo en carbohidratos o, de manera alternativa, un patrón reducido en grasas durante todo un año. Tras concluir que ninguna de las opciones era netamente superior para perder peso, el nuevo análisis se centró en evaluar la relación entre el genotipo de más de cuatrocientos de estos participantes y la variación de los marcadores en sangre durante los primeros seis meses.
Los resultados mostraron que aquellos sujetos con marcadores genéticos asociados a niveles elevados de colesterol LDL tenían una mayor probabilidad de sufrir complicaciones al seguir el patrón restrictivo. Esta reacción adversa se debía a una mayor sensibilidad a las grasas saturadas, lo que indica que a mayor riesgo previo, mayores eran los incrementos perjudiciales al consumir este tipo de alimentos. Por el contrario, los voluntarios asignados al grupo de control bajo en grasas no manifestaron estos mismos patrones problemáticos.
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