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Santiago Navajas

El Claremont Institute, o cómo el trumpismo se hizo inteligente

La misión declarada del instituto es "restaurar los principios de la Fundación Americana para lograr un gobierno limitado".

Donald Trump en una ceremonia que ha tenido lugar en el Despacho Oval de la Casa Blanca. | EFE/EPA/Francis Chung / POOL

El Claremont Institute, fundado en 1979 en Upland, California, por un grupo de académicos conservadores influenciados por el filósofo Leo Strauss, se ha consolidado como uno de los think tanks más influyentes en el panorama político de la derecha estadounidense. Inicialmente enfocado en el estudio de la filosofía política y el arte del estadista, el instituto surgió como una alternativa a las corrientes conservadoras dominantes en Washington, promoviendo una visión escéptica del globalismo, hostil al "estado administrativo" y arraigada en una interpretación estricta de los principios fundacionales de Estados Unidos, como la Declaración de Independencia y la Constitución. Sus fundadores, incluyendo a Harry V. Jaffa (un discípulo de Strauss y experto en Abraham Lincoln), Larry Arnn y Charles Kesler, buscaban "recuperar la idea americana" mediante la educación y el debate intelectual.

Strauss tuvo alumnos célebres que lo idolatraron, aunque algunos de los más conocidos por el gran público eran paradójicamente de izquierdas: Seth Benardete, George Steiner, George Anastaplo, Stanley Rosen, Allan Bloom, Harvey Mansfield, Thomas Pangle, Richard Rorty, Francis Fukuyama y Susan Sontag, aunque siguieron trayectorias intelectuales muy diversas. Como indica Gregorio Luri en su libro sobre Strauss, Erotismo y prudencia, desde 2003 fue considerado el padre intelectual de cierto neoconservadurismo norteamericano por parte de la izquierda al estilo del New York Times y otros sectores de la izquierda progre anglosajona. A su muerte, el NYT se limitaba a presentarlo como un anodino profesor de filosofía política, eso sí ocupado en Hobbes y Maquiavelo, los Zipi y Zape de la filosofía política en clave autoritaria.

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