Glaucoma, cataratas, degeneración macular y cáncer de ojo son algunas de las principales patologías de la vista que más inciden en la población mundial.
Cerca de 15 millones de estadounidenses están afectados por glaucoma, la tercera causa más común de la ceguera por detrás de las cataratas y la degeneración macular. Asimismo, en España, la Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE) es una patología que afecta a más de 750.000 españoles. Por la incidencia de estas enfermedades, el mundo científico realiza cada día más estudios e investigaciones para lograr buscar tratamientos que curen definitivamente o palien estas patologías.
Este 6 de enero se ha dado a conocer un estudio que puede suponer un avance médico importante para las personas que presentan patologías oculares graves. Un equipo de investigadores en Japón asegura haber cultivado el primer globo ocular artificial usando células de embriones de ranas. Los científicos de la Universidad de Tokio les implantaron estas células a un renacuajo al que le habían quitado uno de sus ojos y confirmaron que el globo ocular estaba conectado a los nervios ópticos y no había señales de rechazo del órgano. El jefe del equipo de científicos, el biólogo Makoto Asashima, sostiene que este procedimiento podría aplicarse a los humanos en un futuro.
Por otro lado, según el LXXVII Congreso de la Sociedad española de Oftalmología, que se celebró en Barcelona hasta el 30 de septiembre de 2001, la DMAE es una enfermedad crónica degenerativa que se caracteriza por el deterioro de la mácula o zona central de la retina —porción del ojo— responsable de la visión central. La Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere que en las próximas décadas esta enfermedad —que aparece principalmente en ancianos— triplicará su prevalencia ya que se incrementará la longevidad de las sociedades industrializadas. La DMAE provoca falta de claridad, sombras y otras alteraciones en el centro del campo visual. Según el jefe del Servicio de Oftalmología del Hospital Sagrado Corazón de Barcelona, España, el doctor Ignacio Jürgens, el mejor tratamiento para la DMAE es su diagnóstico precoz. Sin embargo, la mayoría de los pacientes acude al médico cuando ya ha perdido agudeza visual. La literatura especializada asegura que hasta ahora, uno de los mejores métodos para detectar precozmente esta patología oftálmica, es el uso de la denominada “Rejilla de Amsler”. Esta es una cuadrícula en la que la persona puede observar si halla desviaciones en sus líneas. Otra forma de darse cuenta si se padece la enfermedad es que el afectado sólo logra ver los bordes de las imágenes. Se ha descrito que entre las causas de esta enfermedad existe un componente genético ya que es mucho más frecuente en las personas con ojos claros y en los países del Norte de Europa. También se habla de otros factores como el tabaquismo. Dentro de la degeneración macular asociada a la edad, hay dos tipos: la seca, en la que la mácula se va atrofiando y resulta más benigna, y la húmeda de evolución muy rápida que es la menos frecuente. Terapias con láser en las que pretende sellar los capilares de forma selectiva sin afectar al resto de la mácula, intervenciones quirúrgicas e inyecciones dentro del ojo de sustancias que inhiben el crecimiento de los vasos sanguíneos anormales que surgen debajo de la retina como resultado de la degeneración macular, son algunos tratamientos que existen en la actualidad.
Ya en enero del pasado año, científicos estadounidenses anunciaron haber identificado un gen vinculado a la causa de la degeneración macular. La degeneración macular también puede presentarse en la niñez o en la adolescencia y se la conoce como Enfermedad de Stargardt. Los científicos determinaron que el gen, identificado como ELOVL4, es la causa principal de la degeneración macular Stargardt. El problema, de carácter hereditario, se caracteriza por la visión borrosa o la aparición de "puntos ciegos" en el centro de la visión que provoca con el tiempo ceguera. Este descubrimiento, publicado en la revista “Nature Genetics” por el investigador Kan Zhang, del Instituto Ocular Cole y de la Clínica de Cleveland, en EEUU, permitirá crear tratamientos farmacológicos. Mientras, los médicos señalan que una forma de prevenir su aparición es aumentar el consumo de suplementos de zinc y de vitaminas antioxidantes, especialmente la A, C y E.
A pesar de estos tratamientos los especialistas resaltan la importancia del diagnóstico precoz y de la prevención realizando revisiones periódicas del ojo para evitar mayores complicaciones de las enfermedades de la visión.
