Este plan de reconstrucción se centrará en el actual barrio gubernamental. Una explanada flanqueada por el Palacio de la República, un espacio ocupado anteriormente por el Palacio Imperial de los Hohenzoller. Un edificio barroco destruido por los bombardeos aliados, durante la II Guerra Mundial, y que ahora se quiere volver a levantar piedra a piedra. El proyecto tiene muchos detractores, porque sería demasiado arriesgado y costoso. Pero la necesidad de derrumbar el colindante edificio comunista, anima a muchos berlineses a llevar a cabo la iniciativa.
Esta circunstancia, unida al mal estado de conservación del Palacio de la República Democrática – víctima de la enfermedad arquitectónica del asbesto – ha provocado que el proyecto de recuperar el esplendor prusiano tenga cada día más adeptos. Entre ellos, Gerhard Schroeder, el canciller alemán ha tenido que trasladar su despacho al edificio del Consejo de Estado y la vista del mastodonte comunista, frente a su despacho, no parece que le agrade mucho.
La comisión recién creada, se ha dado un año de plazo para aunar posturas al respecto. Entre sus planes, destaca la construcción de un complejo museístico de 50.000 metros cuadrados que albergaría algunos pedazos de la identidad cultural alemana, entre ellos parte del Palacio de la República.
