La Bella Dorita, que nació el 23 de febrero hace 100 años en Cuevas de Almanzora (Almería), se destacó por ser extremadamente inteligente, y la segunda mujer que aprendió a conducir un coche en Barcelona. De sus tiempos de estrella del Paralelo, María Yáñez guarda muy buenos recuerdos. "Los hombres me regalaban joyas y vestidos", dijo la vedete, que ha lucido esos regalos con una belleza natural, frente a la de otras estrellas del cuplé.
Arropada por su familia, que al oído le iba dictando las preguntas de los periodistas la Bella Dorita reconoce que ya no volverá a ser lo que era. También ha hecho algunas confesiones de su vida privada. La más sorprendente ha sido su confesión de que en cien años de vida nunca se ha enamorado: "he sido muy difícil de enamorar, y si un hombre me duraba ocho días ya era mucho".
Original de Almería, María Yáñez se vio obligada a emigrar con su familia a Barcelona tras el cierre de las minas. En la ciudad condal comenzó a trabajar desde muy jovencita en una fábrica de bordados y otra de juguetes.
Al cumplir 17 años, tras fugarse para casarse, en un matrimonio que resultó fugaz, ganó un concurso de belleza y entró por la puerta grande en el mundo del music-hall. En 1923 debutó cantando cuplés y, ya con el nombre de Dorita, que adoptó de una amiga francesa llamada Dorée, actuó en todos los teatros y cines de Barcelona, excepto en el Liceo, interpretando teatro costumbrista catalán.

LA VEDETTE DEL PARALELO
La famosa vedette de Barcelona, la Bella Dorita cumple 100 años
María Yáñez, mejor conocida como la "Bella Dorita", la vedete que reinó en el Paralelo barcelonés en la década de los 20, ha recibido un cálido homenaje al cumplir los 100 años. La famosa vedete ha confesado, sin sonrojarse, que en su primer siglo de vida nunca se ha enamorado.
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