L.D. / EFE.-
La comisaria y conservadora de la Fundación, Teresa Montaner, ha explicado en la presentación que "la muestra se articula en torno a los dibujos preparatorios que Miró hizo en 1968 para el espectáculo coreográfico, poético y musical “L'Oeil Oiseau”, con argumento del poeta y amigo Jacques Dupin, basado en la obra y el proceso creativo del artista".
En estos dibujos, ha añadido Montaner, aparece un repertorio de veinte imágenes, que el propio Miró definió como su "cortege des obsessions" (desfile de obsesiones), entre las cuales figuran la mujer, el pájaro, la estrella, el sexo femenino, la escalera de la evasión, el sol, la luna, los testículos, los tres pelos, el 3, el 13, el 9 o el color azul.
El material exhibido incluye dibujos preparatorios y cuadernos del fondo de la Fundación, algunos de ellos inéditos, que ilustra el desarrollo de estos signos en la producción mironiana y "permite comprobar como muchos de los hallazgos que el artista plasma en pintura y escultura en los años 40, 50 ó 60 ya están prefigurados en dibujos en los años 20 y 30", subraya Montaner.
El recorrido expositivo se inicia con un conjunto de autorretratos, a modo de síntesis de toda la exposición, especialmente patente en su "Autorretrato" (1937/38-1960), en el que Miró reescribe en 1960 su "Autorretrato I", de 1937/38 bajo una óptica muy diferente. En esta relectura, común en muchas obras de los años 60, su propia figura evoluciona hasta definirse por medio de sus propias obsesiones: ya no busca la reproducción de la apariencia física, sino de un mundo interior.
Ese repertorio plástico-poético del artista se insinúa en 1937-38 cuando Miró, que abandona España por la Guerra Civil española, se ha instalado en París. De este periodo son conocidas “Constelaciones”, la “Serie Barcelona” y el cuadro “Mujer soñando con la evasión”.
En estos dibujos, ha añadido Montaner, aparece un repertorio de veinte imágenes, que el propio Miró definió como su "cortege des obsessions" (desfile de obsesiones), entre las cuales figuran la mujer, el pájaro, la estrella, el sexo femenino, la escalera de la evasión, el sol, la luna, los testículos, los tres pelos, el 3, el 13, el 9 o el color azul.
El material exhibido incluye dibujos preparatorios y cuadernos del fondo de la Fundación, algunos de ellos inéditos, que ilustra el desarrollo de estos signos en la producción mironiana y "permite comprobar como muchos de los hallazgos que el artista plasma en pintura y escultura en los años 40, 50 ó 60 ya están prefigurados en dibujos en los años 20 y 30", subraya Montaner.
El recorrido expositivo se inicia con un conjunto de autorretratos, a modo de síntesis de toda la exposición, especialmente patente en su "Autorretrato" (1937/38-1960), en el que Miró reescribe en 1960 su "Autorretrato I", de 1937/38 bajo una óptica muy diferente. En esta relectura, común en muchas obras de los años 60, su propia figura evoluciona hasta definirse por medio de sus propias obsesiones: ya no busca la reproducción de la apariencia física, sino de un mundo interior.
Ese repertorio plástico-poético del artista se insinúa en 1937-38 cuando Miró, que abandona España por la Guerra Civil española, se ha instalado en París. De este periodo son conocidas “Constelaciones”, la “Serie Barcelona” y el cuadro “Mujer soñando con la evasión”.
