L.D. / EFE.-
Como no podía ser de otra manera, la temperatura ambiental alcanzó sus cotas más altas con la actuación de los artistas más esperados, La Oreja de Van Gogh, Paulina Rubio y José Feliciano, si bien el ambiente no decayó hasta el final, pues "el moreno" Tonny Tun Tun mantuvo a sus incondicionales hasta las siete de la mañana.
El cartel del festival y el encanto de la playa de Las Vistas de noche atrajo la mayor cantidad de gente de todas las ediciones hasta ahora celebradas, alcanzando el reseñado cuarto de millón de personas, según cálculos de la Policía Local de Arona.
Desde que los menudos de la "Maquinaria Baby" dieran el pistoletazo de salida en la tarde del sábado, desfiló por el escenario una pléyade heterogénea de artistas cuyo principal vínculo es cantar en español, ya que se pudo oír de todo: rock, pop, salsa e incluso la "salsamuffin" de Sargento García, fusión de funk y hip hop con salsa o rumba.
El primer plato fuerte lo constituyó la actuación de Ariel Rot, ex de Tequila y Los Rodríguez, quien levantó el ánimo de los presentes, "labor" que continuaron Sargento García y La Oreja de Van Gogh. El grupo vasco protagonizó la anécdota del concierto, puesto que al finalizar su actuación, su vocalista, Amaya, que cumplía años, fue agasajada con una tarta y un multitudinario "cumpleaños feliz" coreado por el público.
Una provocadora Paulina Rubio contribuyó lo suyo a elevar la temperatura ambiental, mientras que José Feliciano protagonizó los momentos más emotivos de la velada, con un repertorio en el que combinó canciones en español y el inglés, y tocó las guitarras eléctrica y española.
La cuarta edición de Son Latinos evidenció una notable mejoría en cuanto a organización con respecto a años anteriores, pues a lo largo de las 12 horas ininterrumpidas de espectáculo no se registraron importantes modificaciones en el orden de intervenciones.
El cartel del festival y el encanto de la playa de Las Vistas de noche atrajo la mayor cantidad de gente de todas las ediciones hasta ahora celebradas, alcanzando el reseñado cuarto de millón de personas, según cálculos de la Policía Local de Arona.
Desde que los menudos de la "Maquinaria Baby" dieran el pistoletazo de salida en la tarde del sábado, desfiló por el escenario una pléyade heterogénea de artistas cuyo principal vínculo es cantar en español, ya que se pudo oír de todo: rock, pop, salsa e incluso la "salsamuffin" de Sargento García, fusión de funk y hip hop con salsa o rumba.
El primer plato fuerte lo constituyó la actuación de Ariel Rot, ex de Tequila y Los Rodríguez, quien levantó el ánimo de los presentes, "labor" que continuaron Sargento García y La Oreja de Van Gogh. El grupo vasco protagonizó la anécdota del concierto, puesto que al finalizar su actuación, su vocalista, Amaya, que cumplía años, fue agasajada con una tarta y un multitudinario "cumpleaños feliz" coreado por el público.
Una provocadora Paulina Rubio contribuyó lo suyo a elevar la temperatura ambiental, mientras que José Feliciano protagonizó los momentos más emotivos de la velada, con un repertorio en el que combinó canciones en español y el inglés, y tocó las guitarras eléctrica y española.
La cuarta edición de Son Latinos evidenció una notable mejoría en cuanto a organización con respecto a años anteriores, pues a lo largo de las 12 horas ininterrumpidas de espectáculo no se registraron importantes modificaciones en el orden de intervenciones.
