L D (EFE)
El concierto del pianista ruso Grigory Sokolov, que inició en Granada su gira internacional tuvo lugar en el Auditorio Manuel de Falla y logró que los más de 1.000 asistentes aplaudieran las cerca de tres horas de interpretación magistral y que el público exaltó al ponerse en pie y conseguir que el pianista saludará varias veces.
Desde su aparición en el escenario Sokolov logró captar al público, que sensiblemente percibió la perfección técnica que consiguió el pianista de forma prodigiosa en cada una de las notas que salían del teclado logrando dos cosas al mismo tiempo: por un lado que la música inundara la sala y envolviera el sentimiento de los oyentes de forma colectiva y, por otro, que llegara a crear la sensación de que estaba tocando para cada uno de ellos en exclusiva.
Este pianista, definido como "humilde y deslumbrante coloso del teclado" y referente de la interpretación pianística moderna, interpretó con delicadeza las Seis Danzas para piano de Soghomon Soghmonian (Turquía, 1869-1935), un reputado compositor armenio que se hizo llamar Komitas cuando se ordenó sacerdote de la Iglesia Apostólica Armenia.
Desde su aparición en el escenario Sokolov logró captar al público, que sensiblemente percibió la perfección técnica que consiguió el pianista de forma prodigiosa en cada una de las notas que salían del teclado logrando dos cosas al mismo tiempo: por un lado que la música inundara la sala y envolviera el sentimiento de los oyentes de forma colectiva y, por otro, que llegara a crear la sensación de que estaba tocando para cada uno de ellos en exclusiva.
Este pianista, definido como "humilde y deslumbrante coloso del teclado" y referente de la interpretación pianística moderna, interpretó con delicadeza las Seis Danzas para piano de Soghomon Soghmonian (Turquía, 1869-1935), un reputado compositor armenio que se hizo llamar Komitas cuando se ordenó sacerdote de la Iglesia Apostólica Armenia.
