L D (EFE)
"Es un regalo muy bonito para mí por haber estado enamorada del flamenco durante 40 años, difundiendo este arte por Japón y Asía en general. Es por eso que con todo orgullo acepté este papel", aseguró Komatsubara. La bailaora japonesa, que actuará en próximo lunes, realizó un emotivo pregón, en el que iba contando su incursión en el mundo del flamenco, narración en la que intercaló música tradicional japonesa, para terminar con un baile por alegrías interpretado por dos alumnas de su academia.
La música tradicional japonesa fue interpretada por Yoshinori Murakami que cantó y tocó el Shamisen una guitarra de tres cuerdas, y que recibió una fuerte aplauso. La bailaora fue desgranando su vida y manifestó que llegó al flamenco por un disco que escuchó de Carmen Amaya "el cual despertó algo que dormía dentro de mi. Una música distinta y muy lejana, pero curiosamente me hacía recordar mi infancia".
Por último, Yoko Komatsubara afirmó "que el arte no tiene fronteras". Y dijo que queda agradecida a este país "que me enseñó el sentido de la vida". Durante el acto se tributó un homenaje al minero Francisco González Sánchez de 78 años, que llegó a trabajar 37 años en las minas.
La música tradicional japonesa fue interpretada por Yoshinori Murakami que cantó y tocó el Shamisen una guitarra de tres cuerdas, y que recibió una fuerte aplauso. La bailaora fue desgranando su vida y manifestó que llegó al flamenco por un disco que escuchó de Carmen Amaya "el cual despertó algo que dormía dentro de mi. Una música distinta y muy lejana, pero curiosamente me hacía recordar mi infancia".
Por último, Yoko Komatsubara afirmó "que el arte no tiene fronteras". Y dijo que queda agradecida a este país "que me enseñó el sentido de la vida". Durante el acto se tributó un homenaje al minero Francisco González Sánchez de 78 años, que llegó a trabajar 37 años en las minas.
