L D (EFE)
El nuevo disco se titula "Scars is Gary Moore, Cass Lewis and Darrin Mooney", para que quede claro que el nuevo proyecto es cosa de tres. Como aquel mítico trío de Hendrix, "Scars" está formado por un bajista -Lewis, ex miembro de "Skunk Anansie"-; el batería Mooney, de "Primal Scream" y la inconfundible guitarra de Gary Moore. El resultado de la mezcla es un disco puro y explosivo, en el que los sonidos metálicos conviven en armonía con ritmos más clásicos.
Los tres músicos, de gustos afines, se encontraron por instinto cuando buscaban nuevos horizontes. Empezaron a tocar juntos y, como explicó Mooney en la presentación del compacto en Londres, "de forma natural, sucedió". Lo que pasó es que los tres se inspiraron mutuamente, igual que Hendrix los inspiró antes a todos.
Por primera vez en años, Moore cede a sus compañeros parte de su protagonismo musical y este disco, distribuido en España por la discográfica independiente Dock, suena a auténtico trío. La personalidad de "Scars", aún en vías de definición, se refleja sobre todo en los cinco primeros temas: modernos, humeantes, de un "heavy" alternativo y actual.
Temas como "When the sun goes down" o "Stand Up" transpiran un estilo crudo, de musicalidad contundente y rítmica, con un cierto toque "grunge" a lo "Nirvana". El resto del compacto, quizás un treinta por ciento, contiene al viejo Gary Moore: "rythm'n'blues", "boogies" y un par de baladas que, a su pesar, recuerdan a su "Still got the blues" de 1990.
Los tres músicos, de gustos afines, se encontraron por instinto cuando buscaban nuevos horizontes. Empezaron a tocar juntos y, como explicó Mooney en la presentación del compacto en Londres, "de forma natural, sucedió". Lo que pasó es que los tres se inspiraron mutuamente, igual que Hendrix los inspiró antes a todos.
Por primera vez en años, Moore cede a sus compañeros parte de su protagonismo musical y este disco, distribuido en España por la discográfica independiente Dock, suena a auténtico trío. La personalidad de "Scars", aún en vías de definición, se refleja sobre todo en los cinco primeros temas: modernos, humeantes, de un "heavy" alternativo y actual.
Temas como "When the sun goes down" o "Stand Up" transpiran un estilo crudo, de musicalidad contundente y rítmica, con un cierto toque "grunge" a lo "Nirvana". El resto del compacto, quizás un treinta por ciento, contiene al viejo Gary Moore: "rythm'n'blues", "boogies" y un par de baladas que, a su pesar, recuerdan a su "Still got the blues" de 1990.
