
Carmen Conesa ha pasado por Es la Mañana de Fin de Semana de esRadio para hablar de El Jardín de los Cerezos, producción propia del Teatro Fernán Gómez que se podrá ver hasta el 12 de abril. La obra, escrita por Antón Chéjov y estrenada en 1904 en el Teatro de Arte de Moscú, llega ahora a Madrid con una puesta en escena que recrea la Rusia de principios del siglo XX.
Conesa cuenta cómo le llegó la propuesta: "Hace bastante, ya creo que más de un año, un año y medio, cuando el director Juan Carlos Pérez de la Fuente empezó a pensar en llevarlo al escenario. Él ya llevaba cinco años o así queriendo hacerlo o casi toda su vida, y al final me dijo que sí quería encarnar a Liuba Andreyevna Ramskaya, que es esta matriarca terrateniente, que es maravilloso el personaje".
La actriz destaca la esencia de la obra: "La esencia de la obra es que hay gente que puede procrastinar, otros que pueden actuar y meter la pata, y puedes perderlo todo. Es un dilema bastante gordo, sobre todo cuando se es tan inconsciente como esta pareja de hermanos que, acostumbrados a vivir siempre entre algodones, no les han enseñado de alguna manera a conservar las cosas, y entonces, evidentemente, sí, lo pierden".
Sobre la vigencia del texto, Conesa subraya los paralelismos con nuestra sociedad: "La historia te lo demuestra. Es cíclica la vida y estamos siempre sometidos a cambios. Siempre a cambios sociales, a culturales. Lo que pasa es que a veces estamos tan encima del presente que no lo vemos. Luego, al cabo de un siglo y cuarto, lo vemos a la distancia y podemos observar esos cambios".
El montaje cuenta con 13 actores y un cuidado diseño de vestuario y escenografía. Conesa explica: "Si venís a ver La Función, el vestuario es impresionante, la escenografía, la puesta en escena… Somos 13 actores, que eso es una barbaridad. Todo esto desarrolla una serie de proyectos educativos que tenemos, y estamos felices".
La actriz también pone el foco en lo que no se dice en la obra: "Chejov, mucha gente dice que decía más en sus silencios, en lo que no se dice, que en lo que dice… Creo que es la historia". Y añade sobre la experiencia del espectador: "El teatro siempre es un poco para quien se lo quiera tomar un espejo de cada uno de los espectadores que están allí. Les hace reflexionar, les hace disfrutar, emocionarse, pero sobre todo les habla de ellos mismos".
En cuanto a la acogida del público, Conesa señala que ha sido "maravillosa. Nosotros teníamos miedo al hecho de que dura dos horas y un poco más, de que se hiciera largo, como no tiene descanso, pero no, los espectadores salen diciendo que no se nos ha hecho nada largo. De hecho, ayer sábado colgamos el cartel de no hay localidades, así que estamos felices".
