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Performance antimarxista frente a la casa de Pablo Iglesias: "Es más casta que la casta que critica"

Dos artistas "ponen en jaque las ideas" del líder de Podemos y evidencian las contradicciones entre su forma de vida y la ideología que defiende.

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El granadino Omar Jerez y la madrileña Julia Martínez, referentes de la agitación artística subversiva por sus performances críticas con ETA, el antisemitismo o el fanatismo islámico, han vuelto a la acción. Su máxima es buscar la reflexión social y, por esto, han querido evidenciar las contradicciones del comunismo. Objetivo: Pablo Iglesias.

"Vivimos en Vallecas, su antiguo barrio, ese del que tanto presumía pero ahora vive en Galapagar, en una zona muy exclusiva. Queríamos mostrar su total incoherencia y la poca voluntad que ha demostrado para llevar su discurso hasta el final. Pablo Iglesias es más casta que la casta que criticaba", asegura el artista a Libertad Digital.

La idea fue "poner en jaque sus ideas". Por ello, se plantaron frente a la casa de Iglesias e Irene Montero, líderes de Unidas Podemos, con un ejemplar de El capital, de Karl Marx. Esta pareja se caracteriza por defender que hay una actitud tibia en el mundo del arte a la hora de criticar regímenes marxistas, comunistas y estalinistas.

La propuesta inicial consistía en buscar a entre 30 y 35 personas procedentes de algún país comunista y desmontar frente a Villa Tinaja las bondades del comunismo, "la ideología que ha sesgado más vidas en la historia y una lacra", recuerda Omar Jerez. Sin embargo, tan solo una mujer les dijo que sí. "Oyen la palabra comunista y sienten pánico. Un disidente cubano, que incluso perteneció al partido comunista, nos contó que le hubiera encantado participar en la performance pero teme que los sicarios del régimen vayan a por él. Dice que los servicios secretos cubanos, entrenados por la KGB, persiguen cualquiera de estas acciones".

Pero este miedo no frenó a los dos artistas. Vestido de cadete de artillería de la URSS, "el escalón más bajo para servir a la patria y un muerto de hambre", se aparcó frente a la casa de Iglesias y habló con una mujer búlgara de El capital, de Karl Marx. "Hay que limpiar las mentes de los que aún creen en el comunismo", considera. Esa mujer tuvo sus primeros vaqueros a los 16 años a través del mercado negro en Bulgaria. Sus compañeras de clase, hijas de dirigentes del régimen, los llevaban a diario. "La propiedad del ideológicamente marxista Iglesias cuenta con una vivienda de 268 m2 sobre una parcela de 2.000 m2 con una hipoteca de 612.000 euros. ¿Dónde está aquí Marx?", se pregunta Omar.

Con esta acción artística, en la que insisten que ni invadieron la propiedad, ni increparon ni insultaron a nadie, mostraron las diferencias tan abrumadoras entre la forma de vida actual de Pablo Iglesias y las directrices que marca el texto que defiende. "Fue un dialogo respetuoso, franco y veraz que representa simbólicamente la contraposición entre el ideal y la realidad que es ignorada por completo por culpa de los extremismos".

Arte que busca la reflexión social

El pasado diciembre, viajaron al conocido como Paralelo 38, la zona que divide a las dos Coreas, para realizar la intervención más peligrosa de sus carreras, que titularon "Happy Happy Kim Jong–Meal". Lanzaron diez hamburguesas desde Corea del Sur a Corea del Norte, una acción simbólica para denunciar las atrocidades del régimen de Kim Jong-un. "Las hamburguesas son un símbolo capitalista. El capitalismo ha sacado a mil millones de personas del hambre frente a los cien millones de muertos del comunismo. En Corea del Norte murieron en los 90 más de dos millones de personas de inanición. Mejor morir de obesidad, mejor tener la posibilidad de comer mal, pero comer", aseguraron a Libertad Digital en su momento.

Omar Jerez y Julia Martínez no suelen moverse por los circuitos oficiales del arte y no usan dinero público para financiarse.

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