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Manuel Vilas: "España tiene un problema de índole político tremendo, tiene artrosis"

El autor de Ordesa queda finalista del Premio Planeta con Alegría, "un libro de sentimientos en un mundo horrible".

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El autor de Ordesa queda finalista del Premio Planeta con Alegría, "un libro de sentimientos en un mundo horrible".
Manuel Vilas, finalista del Premio Planeta 2019 con 'Alegría' | EFE

"Un escritor necesita escribir porque si no lo pasa mal". Así es Manuel Vilas (Barbastro, Huesca, 1962). Mientras que su Ordesa (Alfaguara) sigue avanzando en su conquista por Italia o Francia, ya está en imprenta su continuación, Alegría, novela finalista del Premio Planeta 2019.

El detonante de Ordesa fue el fallecimiento de la madre de Vilas y el resultado fue un relato de gran carga poética, como el resto de su producción, que describía la España de las últimas décadas a la vez que exploraba la vulnerabilidad de los que se quedan cuando los que nos importan ya no están. El desconsuelo, los lazos entre padres e hijos y las clases medias sostenían esa novela, los temas que realmente "obsesionan" al escritor aragonés. Este Alegría sigue esa línea: "Es un libro autobiográfico, o autoficcional, basado en experiencias que he vivido pero trascendidas a literatura. Es la historia de un hombre que busca la alegría, que entiende que la alegría es el sentimiento más importante y el que condensa la vida. Es una búsqueda de la vida a través de la alegría".

"Es un libro de sentimientos en un mundo terrible. Ofrece al lector el recuerdo de que los sentimientos y las cosas más sencillas y humildes de la vida, como sentir amor hacia la gente que te quiere, es lo importante. Narrar todo eso es especialmente idóneo en el mundo en el que vivimos", añade.

Obsesión por el concepto de riqueza

El narrador que cuenta su vida, lo que ve, sus reflexiones, y habla mucho de España, de política, de las clases medias y de las cosas materiales: "A mí me obsesiona mucho qué es la riqueza, qué es la pobreza, qué hemos creado, qué son las ciudades, los hospitales, los aeropuertos...Es un libro que intenta entender la vida que tenemos delante, la literatura tiene que explicar eso, o al menos intentarlo".

El desafío del libro es hablar de alegría en un mundo desesperado y caótico. "El anhelo de alegría aún es más necesario", explica. "En un mundo donde se invita al pesimismo aparece un libro que reconoce ese pesimismo y lo supera con alegría", añade.

EEUU, "pura vida" para un escritor

El autor ha vivido cuatro años en Estados Unidos, un país que le cambió la mirada. "Me parece un país fascinante y terrorífico, pero es un país en el que uno ve qué es esto que llamamos capitalismo. Para un escritor, ese país es muy atractivo, es frikilandia, es intenso y extremo. Para un escritor es pura vida".

"Hay muchas cosas que me atraen de EEUU: la energía, la voluntad de crear cosas, el deseo de hacer cosas. Es un país en movimiento. Si quiere hacer algo, va y lo hace. Hay cosas horribles en EEUU pero esa intensidad de vida me interesa mucho".

El autor echa en falta que en España tengamos esa misma idea de "país en movimiento". "Toda España tiene un problema de índole político tremendo. Es un país con artrosis. La falta de acuerdo para sacar adelante a las clases medias en España es desesperante. Hay un divorcio entre el mundo político y las preocupaciones de las personas. Este narrador lo ve y lo cuenta".

El escritor atiende a Libertad Digital una vez reposado la gala de los Premios Planeta en la que se conoció su condición de finalista. "Me presenté por la posibilidad de acceder a un público mayoritario, transversal, un público difícil de acceder si no es por este premio", reconoce. "Este año, la voluntad de apuesta por la literatura es inequívoca", se reafirma.

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