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Guadalupe Sánchez Baena presenta su libro 'Populismo punitivo' en esRadio

Abogada y columnista en Vozpópuli, Guadalupe Sánchez Baena publica un libro que desgrana las controversias jurídicas más candentes de la actualidad.

Libertad Digital
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Federico Jiménez Losantos entrevista a Guadalupe Sánchez Baena Es la Mañana de Federico

La abogada Guadalupe Sánchez Baena ha pasado esta mañana por los micrófonos de Es la mañana de Federico para hablar de su libro Populismo punitivo (Deusto), un ensayo en el que desgrana las diversas problemáticas jurídicas que presentan algunos proyectos de reformas legislativas como la de la Ley de Violencia de Género. La tesis central del libro se basa en la diferencia que existe entre el derecho penal del hecho y el derecho penal de autor: entre el derecho que pena actos delictivos y el derecho que pena las cualidades de las personas. Con respecto a ese tema, Sánchez Baena ha explicado que "muchas de las cosas que estamos viendo ahora están resucitando el derecho penal de autor en España".

Ha hablado de una "resurrección" de ese tipo de derecho porque "no es algo nuevo". Más bien todo lo contrario. Su libro rescata dos ejemplos históricos que lo ponen de manifiesto: el derecho penal de la Unión Soviética y el de la Alemania Nazi. "En la Rusia de la Revolución se comenzó a penar en función de la clase, y en la Alemania Nazi en función de la raza. Ahora estamos viendo cómo se está introduciendo un tipo de derecho de autor que pena por razón de género, de la identidad sexual de las personas", ha dicho ella.

Preguntada por Jiménez Losantos, también ha explicado la "manipulación que existe detrás de la utilización del término género, en vez de sexo". En el libro utilizó el informe con el que la RAE desaconsejó la utilización de esa palabra, proveniente del inglés, y que en español no tenía el mismo significado. "En realidad", ha explicado Sánchez Baena, "el término género fue introducido desde los círculos de la extrema izquierda anticapitalista debido a su defensa de la noción de interseccionalidad". Es decir, la idea de que la identidad sexual de las personas, como cualquier otro condicionante biológico o cultural, lejos de poder ser "naturales", se deben siempre a construcciones humanas que están interrelacionadas entre sí. "Con la introducción del término género en la ley se da el primer paso para, con el tiempo, poder interpretarla desde posturas ideológicas concretas", ha dicho.

La entrevista también ha tocado la famosa diferenciación entre abuso y violación, que recoge el Código Penal español actualmente, y que la nueva Ley que propone Irene Montero quiere suprimir. "Es llamativo porque lo poco que se ha filtrado hasta ahora de ese proyecto de ley indica que ahora todo va a ser considerado agresión, y no violación, que era la queja que tanto proclamaban los que decían que no cumplíamos el Convenio de Estambul". Sánchez Baena ha explicado que todo se trataba de una falacia desde el principio: el Convenio de Estambul exigía que los firmantes penasen la violación, entendida como todo sexo no consentido, "algo que España hace de sobra". Sin embargo, "en lo que sí que incumplimos el Convenio", ha añadido después, "es en nuestro artículo 153 de la actual Ley de Violencia de Género, que sexualiza el delito y sólo condena a los hombres que agredan a sus parejas mujeres". El Convenio de Estambul "es muy claro cuando dice que no se podrán agravar las penas en función del sexo de las personas".

Otra de las cuestiones clave que aborda el libro, y que han salido en la entrevista, es la de la inversión de la carga de la prueba. "Del famoso sólo sí es sí se ha pasado a que a las denunciantes hay que creerlas siempre. Eso atenta directamente contra la presunción de inocencia. Ahora, la Asociación de Juristas Themis, que preside el Consejo de la Mujer, ha propuesto que las denunciantes no tengan que demostrar la ausencia de consentimiento, es decir, que sea el acusado quien tenga que demostrar su inocencia, y no al revés". De esa diferenciación absoluta entre víctimas y victimarios "se alimentan movimientos como el Me Too", ha señalado también, "que se encarga de establecer juicios populares paralelos que condenen al acusado antes de que se haya demostrado su culpabilidad". Todas esas son características del derecho penal de autor, que recoge el libro, y que puede verse más nítidamente en la asimetría legal que ya impera en nuestra legislación. "Debido al artículo 153, un hombre recibió el una pena mayor que su pareja debido a una discusión en la que ambos se agredieron mutuamente, sin provocarse lesiones, y que ninguno denunció".

En ese sentido, Sánchez Baena ha lamentado que en la sociedad actual "no se tienen los conocimientos jurídicos más básicos". "No se sabe qué es una democracia y cómo se fundamenta el Estado de derecho", ha dicho, "y eso explica que hayan llegado al poder gente como Ada Colau o Pablo Iglesias, que van por ahí diciendo que la voluntad popular está por encima de la ley". Para ella, ese tipo de partidos "utilizan el feminismo como excusa", "una herramienta que les ha permitido introducirse y monopolizar las instituciones —ya que si no eres feminista eres machista, y no hay defensa posible contra esa acusación—; para después fomentar desde ahí la división social, estableciendo una diferenciación clara entre víctimas y victimarios". Por último, ha señalado que "es el mismo juego que utilizan otros partidos de derechas cuando hablan de la potencialidad delictiva del extranjero, señalando a todo un grupo étnico" en lugar de mirar también las fallas administrativas que permiten ciertos tipos de delitos.

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