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Homenaje gris a Leonard Cohen en Madrid: del genio al "traidor"

La Carlos III y el Círculo de Bellas Artes "interpretaron" al bardo canadiense. Destacaron su biógrafo, Alberto Manzano, y el poeta Benjamín Prado.

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Leonard Cohen | Cordon Press

La Sala de Columnas del Círculo de Bellas Artes se llenó para asistir al homenaje que la propia institución, junto a la Universidad Carlos III de Madrid, brindaba a Leonard Cohen –quien murió el pasado 7 de noviembre-. La multitud la componían admiradores, profesores y estudiantes –el ambiente recordaba al de aquellos eventos, congresos y derivados a los que, si el alumno acudía, a cambio de firmar y/o entregar un trabajo, conseguía algún que otro crédito de libre elección–. Hubo una especie de mesa redonda –cada contertulio soltaba su discurso, y hasta ahí; el debate no se produjo–, una actuación musical y un par de vídeos.

La cosa empezó con unas palabras del rector de la UC3M, Juan Romo, quien dijo que oír "contar" a Cohen "era casi tan emocionante como oírle cantar". En un inglés equivalente al español de Michael Robinson, recitó versos de "Everybody Knows", según él, "su canción más triste" –discrepo, y apuesto por "Avalanche"–. Acto seguido, se proyectó un vídeo que recogía imágenes de entrevistas concedidas por el cantautor en los ochenta. Los fragmentos seleccionados eran magníficos, pero chirriaba la combinación con la música de fondo, que parecía sacada de una película de Batman de las de Christopher Nolan.

Después, la vicerrectora de Comunicación y Cultura de la UC3M, Pilar Carrera, contra viento, marea y problemas de sonido, coordinó la "mesa redonda", en la que hubo mucho tópico, poco dato y alguna batallita desarrollada en exceso. Sí destacaron el periodista Diego A. Manrique, el biógrafo del cantautor, Alberto Manzano, y el poeta Benjamín Prado. El primero recordó un reportaje fallido sobre Montreal y Cohen, amén de una divertida anécdota: "En una entrevista, le pregunté si hacía música de suicidas. Leonard Cohen me preguntó: ‘¿Un suicida haría esto?’. Y se puso a hacer el pino". El segundo definió al artista como "un traidor": "A su familia hebraica, a las mujeres con las que estuvo… Nunca se casó con nadie". También recordó los primeros conciertos del canadiense en España, y cómo rechazó actuar en TVE en 1974 porque querían ponerle un par de bailarinas mientras interpretaba "The Partisan".

Por su parte, Prado destacó a Cohen como escritor, señalando que sus canciones también funcionan como poemas y que, "si eres poeta", la literatura del autor de canciones como "The Future" o "Suzanne" es "gasolina de primera". Contó cómo le entrevistó durante la promoción del álbum Ten New Songs y reveló que, junto a Joaquín Sabina, quiso componer una canción en su honor, que se llamaría "La noche que murió Leonard Cohen", y en la que aparece "un rifle en el paragüero".

También intervinieron el profesor de la Universidad de Valencia Manuel de la Fuente, quien dijo que Cohen era un artista "contracorriente", y poco más; Julián Hernández, de Siniestro Total, quien hizo una adaptación mediocre de un trocito de "Bird on the Wire", y el catedrático emérito de la Universidad de Ginebra y escritor, Jenaro Talens, quien, bajo la excusa del "soy el último y ya está todo dicho", contó cómo se había hecho coheniano. El músico Javi Santonja, con un aire artístico a Marcus Mumford, interpretó con solera un par de canciones: "I’m Your Man" y "Chelsea Hotel #2". El acto finalizó con la exhibición del documental Bird on a Wire. La cinta fue presentada por su director, Tony Palmer. Los admiradores más ortodoxos ya la habíamos visto.

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