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Cuatro razones por las que ir a 'Kooza' del Circo del Sol y una por la que no

Nacida en 1984 con un grupo de artistas callejeros, la compañía canadiense lleva a Madrid un espectáculo con el que promete regresar a sus orígenes.

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Nacida en 1984 con un grupo de artistas callejeros, la compañía canadiense lleva a Madrid un espectáculo con el que promete regresar a sus orígenes.
Kooza, el Circo del Sol vuelve a los orígenes

Kooza se inspira en la palabra sánscrita koza, que significa caja, cofre o tesoro, y es el leitmotiv del nuevo espectáculo del Circo del Sol, que acaba de levantar su carpa azul y amarilla en Madrid. Dicen sus creadores que este montaje es un regreso a sus orígenes. KOOZA lleva desde 2007 recorriendo el mundo: más de 66 ciudades de 21 países, cinco continentes. En su periplo español, que se inició el pasado 30 de mayo en Valencia, ha visitado Gijón y Málaga.

Son muchos los montajes que la compañía canadiense ha sacado de gira por España –en Madrid, por ejemplo, suma once–. Repasamos algunas de las razones por las que merece la pena adentrarse en este mundo de acrobacias e ilusión, y una por la que no.

1. Música. La música en directo del Circo del Sol es vital para sumergir al espectador en ese mundo mágico que prende la llama bajo su carpa. En Kooza, la música fusiona jazz, funk de los setenta y ritmos de Bollywood. Seis músicos se hacen cargo de trompeta, trombón, bajo, batería, percusión, saxofón, guitarra eléctrica y teclado. Además, dos cantantes interpretan los temas en directo en cada una de las actuaciones.

2. El espectador grita. Si continuamente se escucha al público gritar todo tipo de "uy" y "ay", es que las cosas se están haciendo bien. En su afán de llevar al límite aquello de "el más difícil todavía", el Circo del Sol diseña unos números acrobáticos tan emocionantes que remueven al espectador en su butaca. Eso es circo. Ahí encontramos una de las promesas que hacen los creadores de Kooza de volver a los orígenes, con números de toda la vida –equilibrio, alambre, trampolín o rueda de la muerte– pero sumándoles un punto más de exigencia física.

50 kilómetros de tela

3. Su cuidada estética. Los números, además de por su peligrosidad o dificultad de ejecución, son estéticamente bonitos. Están diseñados para que sean hipnóticos –sucede con las contorsionistas que abren el montaje–. El vestuario también es importante en este punto. Su responsable, Marie-Chantale Haupt, ha tomado prestadas ideas de novelas gráficas, pinturas de Klimt y películas de fantasía, combinadas con telas y diseños de la India o Europa del Este para conformar la fantasía de Kooza. En el espectáculo se utilizan más de 175 disfraces y 160 sombreros: 1080 artículos en total, incluyendo todo el calzado, los accesorios, las pelucas y demás.

La mayoría de los trajes se confeccionan en el taller de la sede internacional de Montreal, en el que trabajan hasta 300 empleados. Cada año, según informa la compañía, los artesanos utilizan más de 50 kilómetros de tela y fabrican 1000 pares de zapatos.

La puesta de escena está cuidada al detalle. En los momentos en los que los acróbatas están en la pista central, los músicos permanecen en un segundo plano, pero siempre visibles, jugando con las sombras, las telas y las transparencias. Hay una torre viajera llamada Bataclan, que altera la configuración del espacio escénico con sus movimientos y que alterna el foco de atención. Su decoración recuerda a la cultura hindú, los autobuses pakistaníes y la joyería india.

4. Humor. El Circo del Sol es un espectáculo familiar, que combina los números acrobáticos con sketches de payasos. El público es partícipe de la acción desde antes incluso de comenzar la función. Hay un reparto magnífico de personajes excéntricos, unos naíf, otros más burlescos, y otros más infantiles, como un simpático perro.

Por qué no ver 'Kooza'

El único pero que encontramos a Kooza es que, básicamente, da igual si el espectáculo se llama Kooza, Alegría, Amaluna o Bazzar. Al final, su seña de identidad es la elegancia en sus formas, la música en directo, su estética y sus números acrobáticos. Cambia el hilo conductor, sí, pero no es determinante. Antes, la llegada del Circo del Sol a España era un evento excepcional que atraía a público de otras ciudades. Sin embargo, la compañía ha crecido tanto que es fácil encontrar un espectáculo en su ciudad o en la colindante. En España, por ejemplo, encontramos actualmente Kooza en Madrid y Messi10 en Barcelona. En enero llegará Corteo a Zaragoza. Por lo tanto, el Circo del Sol merece la pena, pero si no se puede ver Kooza no importa, ya llegará el siguiente montaje y, seguramente, tenga los mismos ingredientes.

Nacido en 1984 con un grupo de 20 artistas callejeros, Cirque du Soleil –en su nombre original– tiene a su cargo cerca de 4.500 empleados, incluyendo 1.400 artistas de más de 70 países distintos.

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