L. D.-
Pablo, que se llevó el balón del partido como recuerdo de sus tres goles, anunció esta semana que se marcha del fútbol español. Abandona el Celta camino de Ipswich, cansado de esperar una oportunidad que no llega. Esta vez ha demostrado que, pese a no jugar, mantiene su pegada y descerrajó un encuentro que se había complicado más de lo esperado, porque, pese a la goleada, el equipo de Iñaki Saez tardó más de una hora en superar la resistencia del colista del grupo.
Para obviar la diferencia de calidad, Bosnia amontonó jugadores tras el balón, no se inmutó cuando Pablo abrió el cerrojo, en el minuto 16, y se encontró con el empate al comienzo de la segunda mitad, en su segundo disparo a puerta.
España tardó poco más de un cuarto de hora en marcar, en una jugada que comenzó con un buen pase en profundidad de Orbaiz hacia Coria, éste levantó el balón dentro del área y Pablo remató de cabeza a la red.
El gol, ni descompuso a Bosnia ni activó la capacidad ofensiva del conjunto español, que dominó y tuvo un par de claras ocasiones para marcar, sobre todo con un libre directo que envió al larguero Xavi, pero no encontró el ritmo de juego que más le convenía y se fue al descanso sin haber superado la sensación de que debía afrontar un encuentro incómodo.
El equipo de Sener Bajramovic, que había entregado sus posibilidades de éxito al delantero del Hertha Berlín Sead Zilic, se topó con una inesperada igualada a los once minutos del segundo tiempo, cuando Predag Simic culminó con un disparo desde fuera del área una buena jugada de éste.
El gol dio más argumentos a la selección bosnia para replegarse sobre su área y a España metros para tratar de deshacer el empate y éste llegó de nuevo gracias a la habilidad de Pablo para situarse donde hace daño.
En el minuto 73, siguió en el segundo palo la última jugada de Yeste antes de ser sustituido y allí le llegó el balón, para que lo enviase a la red con el pecho.
Este tanto acabó con la resistencia de Bosnia, que capituló y concedió en los ocho minutos restantes otros tres goles de Pablo, David Aganzo y Guayre, la goleada esperada con la que acosar al único rival que aún se le ha resistido; Francia.
Para obviar la diferencia de calidad, Bosnia amontonó jugadores tras el balón, no se inmutó cuando Pablo abrió el cerrojo, en el minuto 16, y se encontró con el empate al comienzo de la segunda mitad, en su segundo disparo a puerta.
España tardó poco más de un cuarto de hora en marcar, en una jugada que comenzó con un buen pase en profundidad de Orbaiz hacia Coria, éste levantó el balón dentro del área y Pablo remató de cabeza a la red.
El gol, ni descompuso a Bosnia ni activó la capacidad ofensiva del conjunto español, que dominó y tuvo un par de claras ocasiones para marcar, sobre todo con un libre directo que envió al larguero Xavi, pero no encontró el ritmo de juego que más le convenía y se fue al descanso sin haber superado la sensación de que debía afrontar un encuentro incómodo.
El equipo de Sener Bajramovic, que había entregado sus posibilidades de éxito al delantero del Hertha Berlín Sead Zilic, se topó con una inesperada igualada a los once minutos del segundo tiempo, cuando Predag Simic culminó con un disparo desde fuera del área una buena jugada de éste.
El gol dio más argumentos a la selección bosnia para replegarse sobre su área y a España metros para tratar de deshacer el empate y éste llegó de nuevo gracias a la habilidad de Pablo para situarse donde hace daño.
En el minuto 73, siguió en el segundo palo la última jugada de Yeste antes de ser sustituido y allí le llegó el balón, para que lo enviase a la red con el pecho.
Este tanto acabó con la resistencia de Bosnia, que capituló y concedió en los ocho minutos restantes otros tres goles de Pablo, David Aganzo y Guayre, la goleada esperada con la que acosar al único rival que aún se le ha resistido; Francia.
