L D (EFE)
La imagen del equipo de José Antonio Caaacho fue pobre ante un rival sin entidad, que solo opuso voluntad y ganas de hacerlo bien. El seleccionador alineó de salida a un equipo que podría acercarse al once titular ante los eslovenos, con un esquema tradicional de 4-4-2 con el trío formado por Juan Carlos Valerón, Diego Tristán y Raúl González como referencia más ofensiva. Precisamente fueron ellos quienes pusieron las escasas gotas de calidad. Entre los tres fabricaron la pocas jugadas de mérito que se le pudieron apreciar al combinado español.
Con el paso de los minutos, España vio como se difuminaban peligrosamente las ideas que tenía y como el encuentro se tornaba de aburrido a soporífero. Es difícil rescatar algo positivo de este ensayo español, si bien es cierto que no valía para nada y que lo importante está por llegar. Solo el tanto de Diego Tristán, el mejor del partido, puede guardárselo Camacho para el recuerdo. Raúl se sacó de la chistera un preciso servicio de banda a banda y encontró al deportivista, quien con mucha habilidad sorteó a un defensa coreano antes de elevar el balón por encima del cancerbero. Fue lo mejor del encuentro.
El Hyundai Horang-i Club, conocido como los “Tigres de Ulsan”, es el equipo representativo de la ciudad surcoreana. Milita en la primera división, en la que quedó cuarto la temporada pasada y es el campeón de la Copa. Tiene dos jugadores internacionales en sus filas, pero ninguno de los dos participó en el encuentro ya que se encuentran convocados con su selección. Para sonrojo español, los Tigres hasta se permitieron algún lujo, como estrellar un balón al poste derecho de Iker Casillas o marrar un penalti al poco de comenzar la segunda parte que podía haber supuesto el empate a uno. Ricardo, que había salido en sustitución de Iker, realizó una bonita parada enviando el balón a saque de esquina con la mano derecha.
Al menos España salvó el resultado, aunque no sirva de nada. En la segunda mitad el seleccionador introdujo una legión de cambios y el partido se terminó de romper. España ha disputado dos encuentros preparatorios en Ulsan a ocho días del debut mundialista ante Eslovenia y las vibraciones, de momento, no son buenas. A Camacho le falta encontrar un sistema de juego definido y a los jugadores más chispa. No se les ve frescos. La hora de la verdad está por llegar y hay tiempo para la rectificación, pero lo ofrecido hasta ahora es muy pobre y no invita al entusiasmo.
Con el paso de los minutos, España vio como se difuminaban peligrosamente las ideas que tenía y como el encuentro se tornaba de aburrido a soporífero. Es difícil rescatar algo positivo de este ensayo español, si bien es cierto que no valía para nada y que lo importante está por llegar. Solo el tanto de Diego Tristán, el mejor del partido, puede guardárselo Camacho para el recuerdo. Raúl se sacó de la chistera un preciso servicio de banda a banda y encontró al deportivista, quien con mucha habilidad sorteó a un defensa coreano antes de elevar el balón por encima del cancerbero. Fue lo mejor del encuentro.
El Hyundai Horang-i Club, conocido como los “Tigres de Ulsan”, es el equipo representativo de la ciudad surcoreana. Milita en la primera división, en la que quedó cuarto la temporada pasada y es el campeón de la Copa. Tiene dos jugadores internacionales en sus filas, pero ninguno de los dos participó en el encuentro ya que se encuentran convocados con su selección. Para sonrojo español, los Tigres hasta se permitieron algún lujo, como estrellar un balón al poste derecho de Iker Casillas o marrar un penalti al poco de comenzar la segunda parte que podía haber supuesto el empate a uno. Ricardo, que había salido en sustitución de Iker, realizó una bonita parada enviando el balón a saque de esquina con la mano derecha.
Al menos España salvó el resultado, aunque no sirva de nada. En la segunda mitad el seleccionador introdujo una legión de cambios y el partido se terminó de romper. España ha disputado dos encuentros preparatorios en Ulsan a ocho días del debut mundialista ante Eslovenia y las vibraciones, de momento, no son buenas. A Camacho le falta encontrar un sistema de juego definido y a los jugadores más chispa. No se les ve frescos. La hora de la verdad está por llegar y hay tiempo para la rectificación, pero lo ofrecido hasta ahora es muy pobre y no invita al entusiasmo.

