L D (EFE)<7b> Su gran talento fue descubierto en el primer Europeo júnior en Cannes (Francia) donde lideró a Yugoslavia, primer campeón europeo en esta categoría, y tres años más tarde, ya como jugador del Partizán, participó en el Mundial de Suiza y repitió, junto con su hermano menor Milorad, en Suecia 1958. Por su talento y su virtuosismo se ganó el apodo de Saeta rubia, como Alfredo Di Stéfano, contra quién jugó en los choques entre Real Madrid y Partizán en la primera edición de la Copa de Europa.
Con la selección yugoslava jugó 33 partidos y marcó 20 goles, aunque una tuberculosis, descubierta en 1959, frenó su brillante carrera. Tras ser operado en Múnich volvió a jugar, primero en el Bayern y después en el Racing de París, hasta terminar su carrera, con 36 años, en el OFK Belgrado, en el que jugaba la otra leyenda del fútbol yugoslavo, Dragoslav Sekularac.
Una vez retirado, continuó en el mundo del fútbol como entrenador y consiguió su mayor éxito al lograr el título de campeón de Yugoslavia con el Partizán. En 1984 y 1985 fue seleccionador de Yugoslavia, pero no logró clasificarla para el Mundial de México, lo que impidió que coincidiese en el Mundial con su otro hermano, Velibor-Bora Milutinovic, entonces seleccionador de este país. Aunque Bora logró la fama mundial por haber entrenado a cinco selecciones distintas en cinco mundiales consecutivos, Milos fue un jugador de mayor clase que su hermano.
Con la selección yugoslava jugó 33 partidos y marcó 20 goles, aunque una tuberculosis, descubierta en 1959, frenó su brillante carrera. Tras ser operado en Múnich volvió a jugar, primero en el Bayern y después en el Racing de París, hasta terminar su carrera, con 36 años, en el OFK Belgrado, en el que jugaba la otra leyenda del fútbol yugoslavo, Dragoslav Sekularac.
Una vez retirado, continuó en el mundo del fútbol como entrenador y consiguió su mayor éxito al lograr el título de campeón de Yugoslavia con el Partizán. En 1984 y 1985 fue seleccionador de Yugoslavia, pero no logró clasificarla para el Mundial de México, lo que impidió que coincidiese en el Mundial con su otro hermano, Velibor-Bora Milutinovic, entonces seleccionador de este país. Aunque Bora logró la fama mundial por haber entrenado a cinco selecciones distintas en cinco mundiales consecutivos, Milos fue un jugador de mayor clase que su hermano.
