L D (EFE)
Los últimos 149,4 kilómetros, entre Magaluf y Palmanova, fueron recorridos por Wielinga en 3 horas, 55 minutos y 55 segundos y resultaron emocionantes y movidos debido a la igualdad en la general con dos equipos, Kelme Costa Blanca y ONCE-Eroski, bien situados y con varias bazas que jugar para intentar desbancar al alemán Erik Zabel que salió con la camiseta de líder Además, el trazado se prestaba a poner en marcha varias tácticas al ser un continúo subir y bajar con nada más y nada menos que cinco puertos puntuables, tres de ellos catalogados de segunda y dos de tercera.
Un bonito duelo entre ambos conjuntos que fueron los que marcaron el ritmo intentando desgastarse entre ellos e ir eliminando a otros corredores que estaban bien ubicados también en la general y podían estropearles la fiesta casos del joven español Vicente Reynes, una de las revelaciones de la carrera. La prueba tuvo un comienzo vertiginoso debido a los numerosos ataques, siendo el más destacado el protagonizado por el español Aitor Osa (iBanesto.com) y el holandés Remco Van der Ven (Bankgiroloterij) que no prospero debido control impuesto por los componentes del Kelme CB y ONCE, principalmente.
Momento de tensión en la subida de la primera dificultad montañosa del día, el alto de Sa Gramola (segunda categoría), que fue coronado por el alemán Patrik Sinkewitz seguido por Koldo Gil y Alberto Contador, ambos de la ONCE, lo que dejaba bien a las claras sus intenciones de endurecer un poco más la etapa ante un Kelme CB que respondía con seguridad. Poco después de ese alto, el pelotón se fraccionó en dos, sorprendido a algunos de los que estaban bien situados entre ellos al líder el alemán Erik Zabel; mientras que otros bien situados, casos de los españoles español Francisco Cabello, vencedor en tres ocasiones de la challenge y Alejandro Valverde, ambos del Kelme, y el australiano Allan Davis entraba en el grupo puntero de unos 40 corredores.
La etapa estaba lanzada y la situación no cambiaba, pues el hasta entonces líder Zabel no encontró ayuda y a medida que se acercaba el final, el más duro el hueco con sus más directos rivales se iba haciendo mayor arrojando definitivamente la toalla a mitad de la etapa, cuando el grupo puntero tenía un minuto de ventaja que llego a ser de hasta siete. Un ritmo frenético a cargo de los componentes de Kelme, pues tenían varias bazas para la general (Valverde, Cabello y Juliá) lo que hizo que poco a poco fueran eliminando a otros rivales como fue el caso del australiano Allan Davis (ONCE) que también entregaba la "cuchara" como se suele decir en el argot ciclista a falta de unos 40 kilómetros para el final. En la última parte de la carrera la situación no cambio, a pesar de que fueron varios los corredores que intentaron romper ese control del Kelme, entre ellos el ilustre español Santiago Blanco y el joven José Iván Gutiérrez, pero sin éxito.
Los que sí lograron romper ese control, ya en las calles de Palmanova, fueron el holandés Remmert Wielinga y el español Gorka González. Wielinga hacía valer su fuerza e inaugurar así su palmarés; mientras Valverde, una de las promesas del ciclismo español que cuenta con 17 victorias como aficionado entre ellas un campeonato de España, estrenaba su palmarés como profesional en su segundo año en la máxima categoría. Así una challenge que fue una especie de calco de lo sucedido en ediciones anteriores, pues los esprinters, especialmente el español Isaac Gálvez (Kelme CB) con dos victorias volvieron a brillar y prueba de ello es que las cinco pruebas de la carrera se resolvieron en llegadas masivas.
Un bonito duelo entre ambos conjuntos que fueron los que marcaron el ritmo intentando desgastarse entre ellos e ir eliminando a otros corredores que estaban bien ubicados también en la general y podían estropearles la fiesta casos del joven español Vicente Reynes, una de las revelaciones de la carrera. La prueba tuvo un comienzo vertiginoso debido a los numerosos ataques, siendo el más destacado el protagonizado por el español Aitor Osa (iBanesto.com) y el holandés Remco Van der Ven (Bankgiroloterij) que no prospero debido control impuesto por los componentes del Kelme CB y ONCE, principalmente.
Momento de tensión en la subida de la primera dificultad montañosa del día, el alto de Sa Gramola (segunda categoría), que fue coronado por el alemán Patrik Sinkewitz seguido por Koldo Gil y Alberto Contador, ambos de la ONCE, lo que dejaba bien a las claras sus intenciones de endurecer un poco más la etapa ante un Kelme CB que respondía con seguridad. Poco después de ese alto, el pelotón se fraccionó en dos, sorprendido a algunos de los que estaban bien situados entre ellos al líder el alemán Erik Zabel; mientras que otros bien situados, casos de los españoles español Francisco Cabello, vencedor en tres ocasiones de la challenge y Alejandro Valverde, ambos del Kelme, y el australiano Allan Davis entraba en el grupo puntero de unos 40 corredores.
La etapa estaba lanzada y la situación no cambiaba, pues el hasta entonces líder Zabel no encontró ayuda y a medida que se acercaba el final, el más duro el hueco con sus más directos rivales se iba haciendo mayor arrojando definitivamente la toalla a mitad de la etapa, cuando el grupo puntero tenía un minuto de ventaja que llego a ser de hasta siete. Un ritmo frenético a cargo de los componentes de Kelme, pues tenían varias bazas para la general (Valverde, Cabello y Juliá) lo que hizo que poco a poco fueran eliminando a otros rivales como fue el caso del australiano Allan Davis (ONCE) que también entregaba la "cuchara" como se suele decir en el argot ciclista a falta de unos 40 kilómetros para el final. En la última parte de la carrera la situación no cambio, a pesar de que fueron varios los corredores que intentaron romper ese control del Kelme, entre ellos el ilustre español Santiago Blanco y el joven José Iván Gutiérrez, pero sin éxito.
Los que sí lograron romper ese control, ya en las calles de Palmanova, fueron el holandés Remmert Wielinga y el español Gorka González. Wielinga hacía valer su fuerza e inaugurar así su palmarés; mientras Valverde, una de las promesas del ciclismo español que cuenta con 17 victorias como aficionado entre ellas un campeonato de España, estrenaba su palmarés como profesional en su segundo año en la máxima categoría. Así una challenge que fue una especie de calco de lo sucedido en ediciones anteriores, pues los esprinters, especialmente el español Isaac Gálvez (Kelme CB) con dos victorias volvieron a brillar y prueba de ello es que las cinco pruebas de la carrera se resolvieron en llegadas masivas.
