Afortunadamente ni a Contador ni a nadie le importa un comino lo que diga el británico ese.
Mientras no se demuestre lo contrario, Contador es inocente. Contrasta la actitud de Bradley Wiggins con la de Andy Schleck. Mientras el primero quiere ganar en los despachos lo que posiblemente no logre en la carretera, el segundo quiere todo lo contrario, triunfar enfrentándose a Contador.
Saludos.
Si Bradley Wiggins no quiere ver a Contador en el Tour, que se ponga una venda en los ojos, o cambie de canal cuando lo emitan en tv.