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La mala memoria de Guardiola

En abril de 2000, el Barça de Van Gaal se negó a jugar contra el Atlético en el Camp Nou, en la vuelta de semifinales de la Copa del Rey.

Pep Guardiola ha dicho este jueves, en la rueda de prensa posterior al encuentro que el Barcelona ha ganado al Osasuna en el Reyno de Navarra (1-2), de vuelta de octavos de final de la Copa del Rey, que los azulgranas "estamos aquí para jugar los partidos, siempre nos presentamos para jugar". El técnico de Sampedor respondía así a la pregunta de un periodista sobre el cambio de planes del equipo culé, que tuvo que aterrizar el mismo jueves por la mañana en Vitoria, y desde allí coger un autobús hacia Pamplona, debido a la intensa niebla existente en la capital navarra.

Pero lo cierto es que el actual entrenador del Barça parece olvidar el bochornoso episodio ocurrido en el Camp Nou el 24 de abril de 2000, cuando los azulgranas, entonces entrenados por el técnico holandés Louis van Gaal y con el propio Guardiola como capitán del equipo, se negaron a jugar el partido de vuelta de semifinales de la Copa del Rey ante el Atlético de Madrid por tener sólo disponibles a diez jugadores en la plantilla debido a los compromisos internacionales de la selecciones –hasta seis convocados con Holanda– y a las distintas lesiones. Fue, sin lugar a dudas, uno de los mayores bochornos que se recuerdan en la historia del fútbol español.

Así, los diez efectivos del primer equipo que únicamente tenía Van Gaal para medirse al Atlético eran el portero Ruud Hesp; los defensas Sergi Barjuán, Abelardo, Frederic Déhu y Carles Puyol; los centrocampistas Gabri, Guardiola y Xavi Hernández; y los delanteros Dani García Lara y Simao Sabrosa.

Aunque el Barça y el Atlético saltaron al césped del Camp Nou, el partido nunca se llegó a disputar. Fue un paripé en toda regla. Ni siquiera llegó a sonar el himno del equipo azulgrana (Cant del Barça), como es habitual, y a continuación Guardiola se dirigió al árbitro Manuel Díaz Vega y a Santi Denia, capitán de los rojiblancos, para comunicarles la negativa de los culés a jugar ese encuentro de vuelta de semifinales.

La Federación Española de Fútbol (RFEF) tomó cartas en el asunto y dio por perdida la eliminatoria al Barcelona, que ya había perdido por 3-0 en la ida disputada en el estadio Vicente Calderón, y le apartó de la Copa para esa y la próxima temporada. Pero unos meses después, en julio, el organismo presidido por Ángel María Villar indultó a la entidad culé y la repescó para el torneo del siguiente año con la excusa de tratarse del 25 aniversario de la Copa del Rey en su actual formato.

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