L D (EFE)
Pinotti, que hasta esta jornada sólo tenía en su palmarés el Gran Premio de Europa de contrarreloj en 1999, ha invertido en los 171 kilómetros entre Vitoria y Santesteban un tiempo de cuatro horas, siete minutos y 43 segundos, el mismo que el líder Valverde, que ha demostrado encontrarse en un excelente momento de forma y comienza a ser otro de los favoritos para estar en el podio final. El comienzo de la cuarta etapa ha sido una especie de la anterior, pues el protagonismo volvía a ser para el corredor David Etxebarria y el técnico de la ONCE-Eroski por la guerra verbal que iniciaban al final de la segunda etapa. Una sobrepuja de declaraciones que volvía a ensombrecer los prolegómenos de la salida, ya que ninguno de los dos da marcha atrás en sus comentarios y por ello volvían a ser los más solicitados en el control de firma para prolongar o aclarar esa absurda "carrera" que mantienen.
Ya en la carretera corredores y técnicos dejaban a un lado esa "guerra" y se dedicaban a cumplir con su trabajo, unos a dar pedales lo mejor posible y otros a tratar de llevar a la práctica sus diferentes tácticas. Fue un comienzo muy rápido y alocado, pues en la salida Vicente Belda, director del Kelme Costa Blanca, dejaba caer que no iban a defender el liderato de Alejandro Valverde, ya que dice no tener equipo para poder aguantarlo hasta el final. "Ya hemos cumplido con la victoria de etapa y subir al podio", señalaba. Estas manifestaciones dejaban abierta la puerta al no haber un equipo claro que se hiciera cargo de asumir la responsabilidad. La circunstancia la aprovecharon el italiano Marco Pinotti (Lampre) y el irlandés Dermont Nally (Paternina Costa Almería) para intentar la victoria desde muy lejos, desde el kilómetro 34.
Como en días anteriores, hubo momentos de desconcierto en los equipos potentes, lo que les permitió abrir un hueco de siete minutos y, también como en jornadas anteriores, fueron los equipos Euskaltel Euskadi y Fassa Bortolo los más fuertes tras lo visto en lo que va de carrera, por lo que volvieron a aunar fuerzas para marcar ritmo de caza y evitar sorpresas. Nally, situado en la general a poco más de seis minutos del líder Valverde, y ese grupo de 36 corredores que estaban en el mismo tiempo llegaron a tener hasta diez minutos de ventaja a mitad de carrera. Una diferencia que fue recortando el pelotón poco a poco, pero que Pinotti supo administrar a la perfección, a pesar del fuerte ritmo y buena organización de los equipos fuertes en el tramo final de la etapa, el más complicado.
Fue un final emocionante debido a los pocos segundos con los que contaba Pinotti en el segundo paso por el alto de Saldias, catalogado de segunda y cuya cúspide estaba a sólo cinco kilómetros de la línea de meta. Pinotti, de 27 años, coronaba con poco más de un minuto sobre Samuel Sánchez (Euskaltel Euskadi), que daba tiempo al pelotón principal en el que otros corredores de su equipo, como Iban Mayo y Alberto Martínez, habían tratado de romper la carrera en la ascensión sin éxito, como tampoco lo tuvo Igor Astarloa en el descenso que se lanzó a tumba abierta en busca del italiano. El italiano cruzaba la línea de meta en solitario y lograba así el triunfo más importante en su carrera. Pero también reconocía que llegaba muy justo de fuerzas debido a la dureza de la etapa. Los favoritos, lejos de atacarse, se limitaban a vigilarse y dejarlo todo para la contrarreloj final.
Este viernes se disputará la quinta y última etapa, dividida en dos sectores, el primero en línea entre la localidad navarra de Santesteban y Fuenterrabia, de 91 kilómetros y los altos de San Antón (segunda categoría, en el kilómetro 25), Aritxulegi (tercera, km. 31) y Erlaitz (segunda, km. 70); mientras que el segundo será una contrarreloj individual de 13 kilómetros, en un circuito de Fuenterrabia.
Ya en la carretera corredores y técnicos dejaban a un lado esa "guerra" y se dedicaban a cumplir con su trabajo, unos a dar pedales lo mejor posible y otros a tratar de llevar a la práctica sus diferentes tácticas. Fue un comienzo muy rápido y alocado, pues en la salida Vicente Belda, director del Kelme Costa Blanca, dejaba caer que no iban a defender el liderato de Alejandro Valverde, ya que dice no tener equipo para poder aguantarlo hasta el final. "Ya hemos cumplido con la victoria de etapa y subir al podio", señalaba. Estas manifestaciones dejaban abierta la puerta al no haber un equipo claro que se hiciera cargo de asumir la responsabilidad. La circunstancia la aprovecharon el italiano Marco Pinotti (Lampre) y el irlandés Dermont Nally (Paternina Costa Almería) para intentar la victoria desde muy lejos, desde el kilómetro 34.
Como en días anteriores, hubo momentos de desconcierto en los equipos potentes, lo que les permitió abrir un hueco de siete minutos y, también como en jornadas anteriores, fueron los equipos Euskaltel Euskadi y Fassa Bortolo los más fuertes tras lo visto en lo que va de carrera, por lo que volvieron a aunar fuerzas para marcar ritmo de caza y evitar sorpresas. Nally, situado en la general a poco más de seis minutos del líder Valverde, y ese grupo de 36 corredores que estaban en el mismo tiempo llegaron a tener hasta diez minutos de ventaja a mitad de carrera. Una diferencia que fue recortando el pelotón poco a poco, pero que Pinotti supo administrar a la perfección, a pesar del fuerte ritmo y buena organización de los equipos fuertes en el tramo final de la etapa, el más complicado.
Fue un final emocionante debido a los pocos segundos con los que contaba Pinotti en el segundo paso por el alto de Saldias, catalogado de segunda y cuya cúspide estaba a sólo cinco kilómetros de la línea de meta. Pinotti, de 27 años, coronaba con poco más de un minuto sobre Samuel Sánchez (Euskaltel Euskadi), que daba tiempo al pelotón principal en el que otros corredores de su equipo, como Iban Mayo y Alberto Martínez, habían tratado de romper la carrera en la ascensión sin éxito, como tampoco lo tuvo Igor Astarloa en el descenso que se lanzó a tumba abierta en busca del italiano. El italiano cruzaba la línea de meta en solitario y lograba así el triunfo más importante en su carrera. Pero también reconocía que llegaba muy justo de fuerzas debido a la dureza de la etapa. Los favoritos, lejos de atacarse, se limitaban a vigilarse y dejarlo todo para la contrarreloj final.
Este viernes se disputará la quinta y última etapa, dividida en dos sectores, el primero en línea entre la localidad navarra de Santesteban y Fuenterrabia, de 91 kilómetros y los altos de San Antón (segunda categoría, en el kilómetro 25), Aritxulegi (tercera, km. 31) y Erlaitz (segunda, km. 70); mientras que el segundo será una contrarreloj individual de 13 kilómetros, en un circuito de Fuenterrabia.
