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Poli Díaz: "Volveré a pelear en noviembre, pero no digo el rival porque es secreto de Estado"

El Potro de Vallecas habla de su próximo combate de exhibición y repasa su carrera en una entrevista a Libertad Digital.

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Poli Díaz. El Potro de Vallecas en estado puro. Sobran las palabras. El mítico púgil madrileño, su hermano Nico y su mánager, Antonio Ricobaldi —a su vez director ejecutivo (CEO) de la promotora de deportes de contacto Unlimited Global Challengers (UCG)—, reciben a los cámaras Daniel Palacios y Óscar Sanz y a este redactor en un lugar privilegiado de Madrid como es la Plaza Villa de París, junto al Tribunal Supremo.

Es una fría mañana de enero, una vez que la capital ya pasó página tras los devastadores efectos de la borrasca Filomena. Pero Policarpo Díaz Arévalo (Madrid, 21 de noviembre de 1967), poco abrigado, parece impasible a las bajas temperaturas. Está hecho de otra pasta. Él va a lo suyo, como por otra parte cabía esperar.

Se le ve con mono —permítase a quien escribe estas líneas la expresión teniendo en cuenta su pasado— de volver a subirse al ring. De volver a pegarse, aunque no sea en una pelea oficial. "A tumba abierta", como él mismo apunta. Lo veremos nuevamente en los cuadriláteros en noviembre próximo, si la pandemia lo permite, protagonizando un combate de exhibición contra un rival de renombre, cuya identidad aún no se puede desvelar porque, como el propio Poli dice, es "secreto de Estado".

Su deseo es que esa pelea, al estilo a la que Mike Tyson y Roy Jones Junior protagonizaron hace un par de meses en Los Ángeles, tenga lugar en el Wizink Center y, en concreto, el día en el que el púgil de Vallecas cumplirá 54 años.

El coronavirus nos ha golpeado a todos, incluido al propio Poli Díaz. Pero el Potro se levanta rápido de la lona para superar todas las adversidades, del boxeo y de la vida. Y, aunque ahora mismo está fuera de forma —"debo de pesar 82 kilos y tendría que quedarme en 74", confiesa el púgil en una amplia a la par que distendida entrevista a Libertad Digital—, poco le va a costar recuperar la imponente figura que lució en el pasado.

Es un hombre nuevo. Atrás quedan sus problemas con las drogas y las distintas polémicas que ha protagonizado. De la mano de UGC, Poli ha vuelto a Madrid desde Canarias para terminar de sentar la cabeza. Para ello cuenta con la ayuda de Lola, su pareja, de su familia y de un mánager —"sobre todo amigo", como el propio vallecano desvela— que quiere llevarlo por el buen camino.

Lo dicho: Poli Díaz en estado puro. El Potro en su estado más salvaje. Las drogas, la política, el coronavirus y hasta su experiencia como actor porno. Nada se deja Policarpo en el tintero en una entrevista que promete dar que hablar. Pasen y vean...

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