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Champions League

Atlético de Madrid: de Schwarzenbeck a Ramos

El conjunto rojiblanco estuvo muy cerca de conseguir la primera Champions de su historia, pero el tiempo extra fue, nuevamente, su perdición.

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El conjunto rojiblanco estuvo muy cerca de conseguir la primera Champions de su historia, pero el tiempo extra fue, nuevamente, su perdición.
Juanfran, llorando sobre el césped. | EFE

Schwarzenbeck en 1974 y Sergio Ramos en 2014. Dos jugadores rivales, dos centrales, dos goles en el descuento y dos oportunidades perdidas para un Atlético de Madrid impotente ante una situación que se antoja injusta, no porque no se mereciese el Real Madrid el título, merecido por su gran temporada, simplemente se habla de crueldad por el cómo. El gol de Ramos en el 93’ sentenció al Atlético que tendrá que esperar una nueva oportunidad para lograr una Liga de Campeones.

Sangre

Es lo único que le faltó por entregar a los jugadores del Atlético de Madrid: su sangre. Lo dieron todo en cada minuto de partido aunque no encontraron el premio a tal esfuerzo. La afición se marchó disgustada, enfadada, enrabietada y mirando al cielo buscando una explicación, pero abandonó el estadio de Da Luz orgullosa de su equipo. No hay que olvidar que hace una semana, el Atlético de Madrid se convirtió en campeón de Liga y también tiene su Décima particular.

Sudor

El gol de Sergio Ramos hizo trizas al Atlético de Madrid. La apuesta rojiblanca ya estaba hecha: aguantar el 0-1 y finiquitar la final. No pudo ser. El tanto del central madridista sentó como un jarro de agua fría a un equipo muy cansado a nivel físico. Pese a todo, el equipo de Simeone siguió sudando y sudando para no perder la final, buscando un gol que parecía imposible o aguantando hasta llegar a la tanda de penaltis. Tampoco pudo ser. El segundo gol de Bale desató la rabia contenida del Real Madrid y ahogó las esperanzas rojiblancas.

Lágrimas

Tristeza intensa y complicada de asimilar. Tanto como marcharte antes del minuto diez porque las recuperaciones milagrosas parecen no existir. Diego Costa es una buena prueba de ello. El delantero hispano-brasileño y la afición colchonera debieron sentir una impotencia parecida, cada uno de ellos de manera particular, y ambas partes saborearon la peor parte del fútbol: la derrota. Una semana antes, el Atlético lloró de alegría en el Camp Nou y un 24 de mayo de 2014 lloró de tristeza en Da Luz.

Campeón de la Liga española, subcampeón de la Champions, semifinalista de la Copa del Rey y subcampeón de la Supercopa de España. El Atlético cierra la temporada 2013/2014 con ese balance y lo debe hacer con la cabeza alta.

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