L D (EFE) La primera parte tuvo dos caras diferentes, con unos primeros minutos excelentes de España, que empezaron con un tiro al poste de Borregán en la ejecución de una pena máxima a los dos minutos de juego, aunque el mismo jugador elaboró una gran jugada individual para estrenar el marcador en una incursión en el área, gol que descolocó a Italia durante muchos minutos.
Con España en plena racha de buen juego, un tiro cruzado de Borregán supuso un nuevo gol en el marcador, pero quizás el exceso de relajación de los españoles a partir de ese momento cambió el cariz del encuentro, Italia asumió que debía arriesgar más y fruto de ello Mariotti redujo distancias con un disparo desde la frontal del área. Se llegó al descanso con 2-1 en el luminoso, no sin que España lograse aumentar su posesión y recuperar un poco la lucidez de los primeros minutos, pero Italia, con jugadores veteranos y conjuntados tras más de una década jugando juntos, demostró ser un rival duro en defensa, provocador en las faltas y temible cerca del área.
Tras el intermedio, el técnico Josep Ordeig ordenó incrementar la presión en ataque con el fin de lograr la sentencia del partido, lo que proporcionó los mejores minutos del encuentro, rápido y técnico en el juego y vistoso para el público, en los que España tuvo varias ocasiones de peligro, y en una de ellas Panadero se lució en una jugada personal para poner un nuevo gol en el casillero. Con 3-1 en el marcador, Italia, desesperada, quemó todos sus cartuchos con desbocadas acciones de ataque, pero el portero Trabal estuvo muy bien, e incluso desbarató un penalti ejecutado por Mirko Bertolucci. España, que en toda la fase final contó con un hombre menos en el equipo por lesión en una mano de su defensa Benito, controló el partido en los últimos instantes y Panadero, especialista en transformar penas máximas, sentenció la final a cuatro minutos de la conclusión.
Con España en plena racha de buen juego, un tiro cruzado de Borregán supuso un nuevo gol en el marcador, pero quizás el exceso de relajación de los españoles a partir de ese momento cambió el cariz del encuentro, Italia asumió que debía arriesgar más y fruto de ello Mariotti redujo distancias con un disparo desde la frontal del área. Se llegó al descanso con 2-1 en el luminoso, no sin que España lograse aumentar su posesión y recuperar un poco la lucidez de los primeros minutos, pero Italia, con jugadores veteranos y conjuntados tras más de una década jugando juntos, demostró ser un rival duro en defensa, provocador en las faltas y temible cerca del área.
Tras el intermedio, el técnico Josep Ordeig ordenó incrementar la presión en ataque con el fin de lograr la sentencia del partido, lo que proporcionó los mejores minutos del encuentro, rápido y técnico en el juego y vistoso para el público, en los que España tuvo varias ocasiones de peligro, y en una de ellas Panadero se lució en una jugada personal para poner un nuevo gol en el casillero. Con 3-1 en el marcador, Italia, desesperada, quemó todos sus cartuchos con desbocadas acciones de ataque, pero el portero Trabal estuvo muy bien, e incluso desbarató un penalti ejecutado por Mirko Bertolucci. España, que en toda la fase final contó con un hombre menos en el equipo por lesión en una mano de su defensa Benito, controló el partido en los últimos instantes y Panadero, especialista en transformar penas máximas, sentenció la final a cuatro minutos de la conclusión.
