Dos veces se ha quedado la selección española de balonmano a las puertas de un podio mundial. En el año 1999 y en 2003 donde alcanzó la cuarta posición. Fue en 2005 cuando al fin logró proclamarse campeona del mundo en Túnez.
Desde ese momento, la selección se ha quedado lejos de los primeros puestos. En Alemania 2007, el combinado nacional ocupó la séptima plaza y en Croacia 2009, una decepcionante decimotercera posición. Fue precisamente en Croacia donde España fue apartada de la élite mundial del balonmano, lugar en el que vivía desde mediados de los noventa.
Para devolver al combinado a las posiciones altas, se ha construido un equipo nuevo que cuenta con las incorporaciones del portero de origen serbio Arpad Sterbik, para muchos el mejor guardameta del mundo junto con el francés Thierry Omeyer.
La solidez cimentada en una intensidad defensiva, es uno de los puntos donde más se nota el trabajo de Valero Rivera, seleccionador nacional. Una fortaleza defensiva que permite a España mostrar una de sus tradicionales armas, un veloz contragolpe en el que ejercerán como punta de lanza los rapidísimos extremos, entre los que no figurará por lesión Víctor Tomás, uno de los motores emocionales del equipo, reemplazado por el siempre efectivo Albert Rocas.
Pero el contraataque no será el único argumento ofensivo del equipo español, que ha ganado en fluidez con una polivalente primera línea, lo que permitirá a Rivera numerosas combinaciones, especialmente dotada para conectar con el pivote, donde Julen Aguinagalde volverá a ser clave en las aspiraciones de la selección.
Croacia amenaza la hegemonía francesa
Tras entrar en la leyenda al convertirse en el primer equipo en encadenar los títulos de campeón olímpico, mundial y continental; la selección francesa afrontará en Suecia su mayor reto: encontrar la motivación necesaria para seguir ejerciendo el dominio que le ha convertido en los últimos años en un conjunto casi invencible.
Ambición que no le faltará a Croacia que, tras caer ante los galos en las finales del último Europeo y Mundial, ésta última una derrota especialmente dolorosa para los balcánicos dada su condición de locales, llega a la cita mundialista dispuesta a acabar con la hegemonía francesa.
Un objetivo para el que los croatas llevan trabajando desde hace años con la incorporación progresiva de jóvenes como Domagoj Duvnjak e Ivan Cupic, que se perderá el Mundial por lesión, que ya formaron del equipo subcampeón de Europa en Noruega 2008, o los gigantescos Jakov Gojun y Marko Kopljar, que hicieron su presentación oficial en el Mundial de Croacia 2009.
